EL PRESIDENTE DEL PSE ENCIENDE LAS ALARMAS EN EL MINISTERIO DEL INTERIOR

Eguiguren irrita a Rubalcaba con un libro sobre las conversaciones con ETA.

Eguiguren irrita a Rubalcaba con un libro sobre las conversaciones con ETA

El presidente del PSE, Jesús Eguiguren (c), en una sesión en el Parlamento vasco (Efe).

Carlos Fonseca.- 29/03/2010 (06:00h)

Jesús Eguiguren, presidente de los socialistas vascos y muñidor de los contactos entre el Gobierno y ETA durante el frustrado proceso de paz, prepara un libro sobre el contenido de las conversaciones que ha encendido las alarmas en el Ministerio del Interior. El dirigente del PSE, principal valedor del fin dialogado de la violencia, ha decidido desvelar el contenido de las mismas sin contar con Moncloa ni con Alfredo Pérez Rubalcaba, el hombre en quien el presidente Zapatero depositó la gestión del proceso.

El ministro del Interior se ha enterado por terceros del proyecto editorial del hombre que con Arnaldo Otegi, líder de Batasuna, y el jefe etarra José Antonio Urrutikoetxea ‘Josu Ternera’ la tregua indefinida de ETA que dio paso a la mesa de diálogo entre interlocutores del Gobierno y de la banda. La iniciativa ha irritado a Rubalcaba, que considera que este no es el momento de escribir un libro sobre el proceso de paz, cuando el Ejecutivo defiende una política de firmeza y la solución exclusivamente policial del terrorismo, y menos aún por quien ha sido protagonista destacado del mismo.

Secretos por desvelar

El contenido del libro es una incógnita, y sólo el autor sabe lo que está dispuesto a desvelar de los encuentros con ETA en Oslo y Ginebra. Las actas de las reuniones elaboradas por la banda le fueron incautadas al dirigente etarra Francisco Javier López Peña ‘Thierry’, detenido el 21 de mayo de 2008 en Burdeos (Francia), y fuentes que conocen parte de su contenido aseguran que son una ‘bomba’ política para el Gobierno. No parece probable que Eguiguren vaya a poner en un aprieto a su partido, pero tampoco que se haya embarcado en un proyecto de este tipo para no contar nada, señalan personas de su entorno.

Eguiguren no es un político al uso. Poco acostumbrado a obedecer consignas de partido, es un defensor convencido del diálogo para acabar con ETA. Sólo cuando la banda rompió la tregua indefinida con la explosión de un coche bomba en Barajas cerró filas con el Gobierno y el PSOE, dando por zanjada cualquier posibilidad de retomar los contactos si la banda no anuncia antes el fin definitivo de la violencia. Tres años después de aquel atentado ha reaparecido en la escena política vasca para decir que considera sincera la apuesta de la izquierda abertzale por vías exclusivamente políticas y democráticas anunciada tras un prolongado debate interno. Una interpretación a la contra de la oficial del partido, que considera que el entorno de la banda tan sólo persigue poder concurrir a las elecciones municipales y forales del próximo año.

Un rosario de desencuentros

Jesús Eguiguren era un político de provincias hasta que, tras cuatro años de diálogo discreto con Arnaldo Otegi, y posteriormente con ‘Josu Ternera’, consiguió un ‘alto el fuego permanente’ de ETA a poco de iniciarse la pasada legislatura. La paz en el País Vasco se convirtió en la apuesta fundamental del Ejecutivo, y el presidente del PSE pasó a tener línea directa con La Moncloa. Pero el que hubiese arrancado una tregua a la banda no suponía que sus posiciones contaran con el respaldo unánime, ni del partido en Madrid, ni del Gobierno. El presidente Zapatero colocó a Rubalcaba en Interior y le encargó que gestionara el proceso.

Los desencuentros entre Rubalcaba y Eguiguren fueron habituales desde ese momento. El ministro, acostumbrado a tensar la cuerda en sus negociaciones parlamentarias con otras políticas como portavoz del PSOE, trasladó el modelo al diálogo con ETA, impuso sus tiempos y decidió actuar con el freno de mano echado. El líder del PSE no compartió nunca esa posición y era partidario de hacer gestos que asentaran el proceso, como el traslado de presos a cárceles del País Vasco o de su entorno, al que el ministro se opuso.

El ‘topo’ Ares

La desconfianza de Rubalcaba con Eguiguren le llevó a imponer a un hombre de su confianza, Rodolfo Ares, actual consejero de Interior del Gobierno vasco, como miembro de la delegación socialista que se reunió con Batasuna y con el PNV en el santuario de Loyola para alcanzar un acuerdo que evitara la ruptura de la tregua. Una vez más, el objetivo del ministro era que el dirigente del PSE tuviera un ‘guardián’ que evitara acuerdos inasumibles. El ‘pacto de Loyola’ abría la puerta al derecho a decidir y a un órgano común entre el País Vasco y Navarra, que Batasuna se negó finalmente a suscribir por la negativa de ETA a avalar el documento. Ahora, tras varios años sin hostilidades, Rubalcaba y Eguiguren vuelven a verse las caras. La solución, próximamente en las librerías.

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