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La UMD de la Guardia Civil: el Estado no ha zanjado su deuda



Forma parte de la historia de la transición española de la dictadura a la democracia la actividad desarrollada para democratizar el ejército por un grupo de mandos, tres comandantes y nueve capitanes, que crearon una organización clandestina denominada Unión Militar Democrática, que pretendía un cambio en el Ejército a favor de la incipiente democracia.

La UMD nació en 1974 alentada por la revolución de los claveles en Portugal, fue desarticulada con detenciones de varios de sus dirigentes en el verano de 1975, nueve de sus dirigentes recibieron condenas de años de cárcel y siete de inhabilitación y expulsión del ejército, en 1976. La UMD se auto disolvió en 1977 tras las primeras elecciones democráticas de junio de dicho año.

En 2010 catorce miembros de la UMD recibieron la Cruz al Mérito militar y aeronáutico por su colaboración y valentía en la transición a la democracia en España.

En abril de 2002, el diputado socialista Carlos Sanjuan, ex miembro de UMD y amigo de uno de sus fundadores, el comandante Julio Busquets, planteó una proposición no de ley para reconocer la labor de la UMD en la llegada de la democracia que fue derrotada por la mayoría absoluta del PP.

En 2009 el Congreso aprobó una moción reconociendo la labor por la democracia de los miembros de la UMD, el Consejo de ministros en diciembre del mismo año aprobó una declaración publicada en el BOE y en el Boletín Oficial de Defensa, reconociendo la participación de los miembros de la UMD en la democratización del Ejército y la persecución de que fueron objeto sus miembros por vías judiciales y extrajudiciales.

En 2010 catorce miembros de la UMD recibieron la Cruz al Mérito militar y aeronáutico por su colaboración y valentía en la transición a la democracia en España, lo que algunos pagaron con encarcelamientos, condenas y expulsiones. Con estas medidas, el Estado zanjaba una deuda contraída con estos demócratas.

En la Guardia Civil el Estado no ha zanjado su deuda

Llegada la democracia y con el nacimiento de sindicatos en la Policía Nacional, un grupo de guardias civiles entendió que la Constitución permitía la creación de organizaciones profesionales en su seno. Acontecimientos políticos se cruzaron en su camino, la llegada de José Luís Corcuera a Interior y la disputa entre Felipe González y Nicolás Redondo llevó a UGT a apoyar el movimiento asociativo clandestino en la Guardia Civil (al que hasta entonces se había opuesto, según manifestaban sus líderes nacionales a dirigentes del sindicato policial mayoritario), y desde Interior se desataron todas las hostilidades contra ellos.

La persecución contra estos demócratas en la Guardia Civil se enmarcó en la denominada “operación Columna” que llevaron a cabo miembros de la lucha contraterrorista del Cuerpo con infiltración en el movimiento, difusión de noticias falsas como si fuesen emitidas por ellos, compra y manipulación de periodistas y un conjunto de actividades ilegales que llevaron a prisión a decenas de dirigentes de las organizaciones UDGC y SUGC, sometimientos a juicios militares acusados de sedición que no prosperaron y expedientados con posterioridad, por lo que resultaron expulsados varios de ellos, algunos consiguieron el reingreso y cuatro de ellos siguen expulsados hoy.

El Tribunal Constitucional reconoció años después que cuando ellos quisieron crear asociaciones profesionales estaban protegidos por la Constitución, pero ya estaban expulsados y los responsables (Felipe González, Narcís Serra, José Luís Corcuera y Luís Roldán) no han pagado por ello.

En 2009 UPyD presentó proposición no de ley para su reingreso, siendo aprobada por unanimidad, lo que no llevó al Gobierno socialista que había llevado a cabo el reconocimiento para los mandos “Umedos” a mover ficha para los “Umedos” de la Guardia Civil, quizás porque estos tenían una categoría militar bastante inferior.

En 2016, algunos de los afectados crearon una asociación, Colectivo Democrático de Policías y Guardias Civiles, en siglas GUCIPOL, con el objetivo fundacional de defender derechos humanos y libertades públicas, que ha asumido como primer objetivo de su trabajo conseguir el reingreso o reconocimiento de los expulsados.

GUCIPOL ha remitido escrito a los grupos parlamentarios y se ha aprobado una nueva proposición no de ley, a propuesta de Cs y con los votos en contra del PP; el grupo de UPodemos ha presentado una proposición no de ley rechazada por la mesa por defectos de forma; la responsable del grupo socialista, Margarita Robles, se ha comprometido a estudiar la forma legal válida para el reingreso, y AUGC ha encargado un informe a su gabinete jurídico tendente a buscar una solución legal al asunto, solución legal que en mi opinión pasa por la voluntad política de quien ocupe el Gobierno, y que sea el PP en este momento no es una garantía de una visión que beneficie a los afectados.

En fechas recientes, los tres expulsados con vida han elaborado una carta-Manifiesto que está siendo remitida a todas las asociaciones y sindicatos profesionales, de clase, partidos políticos y otras organizaciones para que sean conscientes de que existe este asunto pendiente. Ese escrito merece ser transcrito aquí en su integridad.

Manifiesto por el reingreso en la Guardia Civil: Carta abierta de tres guardias civiles expulsados

En la década de los 80 del siglo pasado, años después de aprobada la Constitución Española y tras el proceso iniciado en el Cuerpo de Policía Nacional (con legalización de sindicatos en 1984 manteniendo la estructura y el carácter militar), miembros de la Guardia Civil consideraron que podía legalmente iniciarse el mismo proceso de modernización en la Benemérita.

Mientras en la Policía se cambiaba la legislación y se desmilitarizaba, redundando ello en mayor eficacia en su prestación del servicio a la ciudadanía, en la Guardia Civil se produjo la reacción contraria, perseguir, encarcelar y expulsar a quienes promovían un movimiento asociativo. Acusaciones de sedición ante tribunales militares fueron descartadas por las autoridades judiciales. Expedientes gubernativos internos se tramitaron contra decenas de miembros de la Guardia Civil, que se fueron resolviendo con jubilaciones o reingresos al servicio activo, incluso tras permanecer muchos de ellos distintos periodos de tiempo en prisiones militares.

El Tribunal Constitucional señaló años después que los miembros de la Guardia Civil tenían derecho a crear asociaciones profesionales; la persecución a la que fueron sometidos quienes creamos la UDGC (Unión Democrática de la Guardia Civil) o el SUGC (Sindicato Unificado de la Guardia Civil) se había producido por defender nosotros el desarrollo de un precepto constitucional. Con posterioridad al encarcelamiento, expedientes, salidas y expulsiones provocadas para tratar de impedir lo que la norma fundamental reconocía, la Constitución se impuso y fueron naciendo asociaciones diversas que hoy existen en plena legalidad, cumpliendo su función de representar a sus socios y defender sus intereses.

Nosotros seguimos pagando las consecuencias de haber defendido lo que la Constitución reconocía y hoy está normalizado en la vida diaria de la Guardia Civil. Han pasado casi 30 años y seguimos expulsados de la Guardia Civil, Cuerpo al que quisimos servir modernizándolo con el nacimiento de organizaciones profesionales en su seno, como es propio en cualquier democracia. Se ha comprobado que no éramos locos, ni enemigos de la Guardia Civil sino que planteamos unos años antes de tiempo aquello que después se materializó con plena normalidad.

Somos el Sargento Primero José Morata Gargallo, el Cabo Primero Manuel Rosa Recuerda, y el guardia civil José Piñeiro González. Seguimos expulsados por tratar de crear asociaciones profesionales que se crearon pocos años después, y que la Constitución reconoce y reconocía ya como un derecho cuando nosotros lo pedíamos. Creemos que la democracia ya ha sido suficientemente injusta con nosotros. Pedimos que se remuevan los obstáculos legales que impiden nuestro reingreso en la Guardia Civil, así como el reconocimiento, a título póstumo, del reingreso del cuarto guardia civil expulsado, ya fallecido, Manuel Linde Falero.

No abdicamos ni renunciamos a ninguno de los valores y principios que nos movieron a hacer lo que hicimos. Los hechos posteriores, con sentencias del Tribunal Constitucional y la existencia y desarrollo de asociaciones profesionales nos han dado la razón. Ni merecimos ser perseguidos como terroristas entonces ni merecemos seguir expulsados ahora. Queremos morir siendo miembros de la Guardia Civil.

La “Asociación de Cónyuges de la Guardia Civil”, pasaron a ser la voz de los sin voz, la voz de sus maridos porque cada vez que hablaban eran detenidos y torturados.



Asociación de cónyuges unas mujeres reales y valientes. Defendieron la democracia en la calle.

María Gámez, es la primera mujer al frente de la Guardia Civil, al igual que fue Luís Roldán el primer civil al frente del cuerpo, que además tiene como jefe de gabinete a un un general de brigada muy ilustrado, don Manuel LLamasVer enlace, Toma posesión General de Brigada jefe gabinete de la primera mujer dirige la Guardia Civil presenta un nuevo aire fresco en la DGGC,  dispuesta a escuchar y a comenzar a hacer cambios en la Guardia Civil. A ellos les dedicamos esta historia viva, y en especial en días de celebración de las mujeres y de la igualdad. Ver documentos históricos, Ver Nicolás Redondo con Carmen Romero, historias reales.Ver Nivolás Redondo con Carmen Romero, historias reales


Hoy en historias reales vamos a contar la historia de una de las muchas mujeres que han formado la Asociación de Cónyuges de los Guardias Civiles, aquellas mujeres  que en democracia y con la sola ayuda de sus manos, de sus pies y de su cabeza, salieron a la calle reclamando igualdad y dignidad, no sólo para ellas, y para sus familias, sino para sus esposos que estaban siendo perseguidos y encarcelados por solicitar permiso para poder solicitar un derecho constitucional , como era y es el derecho de asociación.Ver Historia de María Gamez Gámez, Primera mujer al frente al igual que Roldán primer civil al frente DGGC.Ver historia de María Gámez.Primera mujer al frente de la Guardia Civil. Como Roldán el primer director civil

Aquí  y ahora hablamos de Carmen Romero, esposa de Manuel Rosa; en otras historias de "Tricornios en Democracia" Ver vídeo Vídeo historia Movimiento Democrático Guardias Civiles hablaremos de otras muchas “Cónyuges de Guardias Civiles, que no podemos olvidar, y que esas sí que han sido y siguen siendo luchadoras por los derechos de las mujeres”.Ver vídeo historia Movimiento Democrático Guardia Civil

Comencemos Ya, Carmen es la mujer de nuestro querido amigo y compañero Manuel Rosa Recuerda, nació en Sevilla, y nos cuenta cómo se inició la historia del movimiento democrático de la Guardia Civil, los llama "Ciudadanos sin derechos", todo dio comienzo en el año 1986, cuando su marido se reúne con dos diputados para ver cómo podría presentar los estatutos para crear una asociación de guardias civiles, ya por la mañana, había consultado con su capitán al cual le pareció una muy buena idea e incluso lo felicitó, porque creía sería un gran avance para todos los ciudadanos y guardias civiles. Lo que parecía una idea de progreso y respetando la constitución vigente, derechos que ya existían en otras fuerzas de seguridad, dio comienzo a una represión sin precedentes en un estado democrático, y en especial para esta familia de Carmen Romero, lo que ella llama "un calvario sin cruz", y recuerda bien la fecha,  veinte--20-- de septiembre del año 1986, cuando el Cabo Rosa, tomaba café con dos diputados lo detienen y lo ingresan en la comandancia de Montequinto en Sevilla, careciendo de asistencia legal ni comunicación alguna de sus derechos, lo que continuó cerca de diez años de centro penitenciario en centro penitenciario.

Esa misma noche su domicilio es registrado por la guardia civil, al frente el capitán al cual le pareció muy buena idea que se solicitara una asociación, se hizo sin orden judicial, sin testigos, y con los hijos menores llorando y presenciando todo, sin saber qué pasaba, y con un miedo atroz que al día de hoy todavía no ha desaparecido de sus mentes ni de sus cuerpos.

Los teléfonos nuestros y de toda nuestra familia estaban intervenidos, siendo vigilados y controlados las veinticuatro horas del día, al igual que después supimos se hizo con todos los guardias civiles democráticos mediante la que hoy conocemos como la operación columna, operación de tremenda e ilegal gravedad que considera no ha prescrito y que cualquier ciudadano normal y político con responsabilidad debe investigar y exigir responsabilidades.

Señala que desde esa fecha, no paró de pasear de penal a penal, de centro de arresto en centro de arresto, tal y como le sucedió a cientos de compañeras por toda España. La indecencia y los delincuentes legales al amparo del poder político se ponían a la altura de los dictadores nazis con permiso de Felipe González, al que apodamos el Rey Sol porque en su impero nunca era de noche. Eran los hombres de pana, que venían a democratizar España, y acabaron siendo los hombres más adinerados de Europa, como con el trascurso de los años podemos ver en la actualidad.

Una de las cosas que no puede olvidar es las visitas que hacía a su marido, --un guardia civil que sólo pidió lo que la constitución le permitía y le permite, asociarse, pertenecer, no perteneces, crear una asociación, de las muchas que han existido y existen en el seno de nuestra sociedad y en la Guardia Civil--; es que cuando iba a ver a su marido, todos los compañeros y familias le hacían el vacío, era como la Alemania nazi, el miedo atenazaba a los cobardes, en el calabozo su marido tenía que hacer todo, no tenía puertas, con el objeto de que la presión psicológica derribara y hundiera al ciudadano guardia civil para darlo por loco.

Todo esto dio paso a que la concienciación de que la democracia también afectaba a los guardias civiles que prestaban un pésimo servicio a la sociedad, que trabajaban las veinticuatro horas todos lo días del año, que se tenían que pagar la ropa de trabajo, que no tenían derecho de circulación ni de residencia, que carecían de los mínimos derechos constitucionales y que ni gozaban de respeto, comenzaran a dar pasos de unión y así llegó a la creación de la “Asociación de Cónyuges de la Guardia Civil”, pasaron a ser la "voz de los sin voz", la voz de sus maridos porque cada vez que hablaban eran detenidos y torturados en la España Democrática, y de todo ello hay pruebas evidentes en los psiquiátricos, por lo que hemos reclamado y  lo seguimos haciendo.

Para finalizar, nos comenta lo que ya todos sabemos y no olvidamos, una mañana cuando salía con sus hijos para la escuela, llegaron para arrestar a su marido, aprovecharon que abrió la puerta para salir a la escuela y entraron a tropel en su casa, había que arrestar el peligroso delincuente Cabo Rosa por cometer el grave delito de solicitar permiso para ejercitar un derecho constitucional, el de asociación. Recuerda tantas cosas graves cometidas al amparo de un estado de derecho con los cobardes al frente de los tres poderes del estado, que no podemos relatar todo, pero nos deja otra pincelada, sic, no salía de sorpresa en sorpresa como la película de ataque de nervios, una y otra vez llegaba a su casa y encontraba a sus hijos llorando y con ataque de nervios, otra vez habían entrado ilegalmente en su casa y llevado a su padre, era la tónica general, en democracia capitaneada por un tal Felipe González, --Alias el Rey Sol—por Corcuera  y por los sátrapas del poder total en su finca particular.

Para terminar Ya, fueron diez años y medio de recorrido por las prisiones y centros de internamiento, diez años y medio de persecuciones a todos, de acusaciones de sedición militar y de detenciones ilegales y de registros ilegales, como se ha podido comprobar en la Operación Columna y en los sumarios de los Juzgado Togados Militares, pero lo más grave es la actitud actual de este gobierno que recuerda al del siglo pasado donde los hombres de la pana gritaban derechos para los Guardias Civiles y al llegar al gobierno los encarcelaban, por el simple hecho de solicitar permiso para el ejercicio de un derecho constitucional.

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