Surfeando la tecnología.

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Dicen que si no puedes parar las olas debes surfearlas. La tecnología es una ola imparable que todo lo que acoge en su manto lo transforma. Nuevos servicios, nuevos productos, nuevas profesiones, nuevas formas de realizar las actividades que han calado tan profundamente que muchas personas no sabrían vivir sin ellas.
Sin embargo en las aulas, la educación se ha vuelto conservadora, es difícil transformarla, es difícil que cambien los métodos, es difícil que se admita el poder transformador de la tecnología y para ello no dudamos en usar la carta de tener la última palabra en forma de nota. En este contexto conservador algún profesorado se ha vuelto dictador, en los últimos años se utiliza mucho la palabra “prohibir”. Se prohíben los móviles, se prohíben las Tablet, se prohíben los ordenadores e incluso se prohíbe la conexión Wifi.
Esta actitud lo que hace es aislarnos más del mundo exterior, hace que cada vez más nuestro alumnado busque otras alternativas en la llamada formación informal: suelen consultar más Youtube que sus propios apuntes. Nuestro alumnado busca fuera del aula todo lo que no encuentra en ella, lo que hace que reciba más estímulos educativos fuera del aula que dentro de ella.
Creo que es un error tratar de parar la ola tecnológica, como también lo es dejarse arrastrar por ella. Debemos surfearla, utilizarla como una onda portadora donde podemos navegar y controlar la situación. Tarde o temprano tendremos que hacerlo.

Si este verano va a la playa observe la majestuosidad de las olas, no piense en que pueden arroyar con todo lo que encuentren en su camino. Por unos minutos piense que es usted una de esas personas que hacen surfing, sienta el viento en su cara, sienta como puede controlar su tabla de surf, seguramente todo esto le ayudará a amar las olas.
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Rafael del Barco Carreras

Barcelona 16-7-2017. Anoche ironizando sobre la sandez de nuestro Parlament sobre ‘desmilitarizar’ Cataluña, o sea poco menos decía que echar al Ejército Español más allá del Ebro, repasando portadas y comentarios o simples conversaciones que encajaran en mi blog, doy de lleno con la portada de EL MUNDO y las inversiones del Clan Pujol en Croacia.

Apenas leído el amplio artículo cambian las portadas; masacre en NIZA. El inicial accidente se convierte en otro de los días negros europeos, a sumar a aquel 11-M madrileño. Madrid-Niza equidistantes con Barcelona. Todos ¡catalanes antimilitaristas incluidos! estamos en la línea de fuego. Un camión, unas mochilas bombas, o las metralletas en Bruselas y París, al alcance de la mano.

El Paseo de los Ingleses de Niza, que hace casi 50 años paseé embelesado, en quizá mi primera escapada de la España aun un tanto gris pero dinámica, se convertía ayer noche en campo de desolación y muerte. Niños esparcidos por la calzada.

No entraré en ‘efectos-causa’, o quién fue primero si el ‘huevo o la gallina’, que durante el día de ayer oí a nuestros intelectuales ‘progresistas’ y ‘antimilitaristas’. Frases y más sandeces de la jerga al uso, o qué si se han de acabar las guerras de Siria o el hambre de África. Que la solución no son las bombas en Siria, insistían… y como otras veces he escrito, la causa se retrotrae a Caín y Abel, metáfora a la que añadir las injusticias del Mundo, o realidades sangrantes, entre las que sin duda influyen esas inversiones en Croacia, o el saqueo de Cataluña por el Clan Pujol. Los jinetes del Apocalipsis, con la avaricia por el Poder y el Dinero.

Y en la Croacia de la ex Yugoeslavia de Tito, la de la ‘autogestión’, los Pujol pretendían ampliar su imperio:

EL MUNDO

Jordi Pujol Ferrusola blanqueó en Croacia con el 'rey del juego' catalán

‘La operación investigada tiene su germen en la constitución el 1 de diciembre de 2003 de la sociedad croata Kvadrat Grandja, adquirida por Pujol Jr. y Badía junto a sus respectivas mujeres. 
En 2009 todos ellos vendieron su paquete de acciones en esta sociedad a otra mercantil, denominada Croatagna, radicada en Tarragona, en una operación que los investigadores tildan de «ficción mercantil».
Esta última empresa llevó a cabo, a juicio de la UDEF, «una llamativa evolución de su capital social» pasando de golpe de 330.000 euros a 5,7 millones de euros «después de sucesivas ampliaciones de capitales». De esta forma, Croatagna «gozó de una liquidez importante para realizar inversiones de cualquier tipo sin acudir prácticamente a financiación ajena» nutriéndose de «inyecciones de capital de génesis desconocida».



¡¡¡Y NO SE LES DETIENE!!!
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