Aspirinas en los restaurantes. ¿Se supone que nos las tienen que regalar cuando las pedimos?.

Hace ya varios días que se puso en circulación en Facebook, y creo que también en otras redes sociales, y hasta lo ha publicado el Levante Y ANTENA 3 (para alucinar), una factura de un restaurante que había colgado un cliente escandalizado porque le habían cobrado 25 céntimos por una aspirina. El hecho de que haya aspirinas en los restaurante es algo bastante habitual, pero desde luego no es ninguna obligación tenerlas, y mucho menos regalarlas.
#aspirinas en los restaurantes
¿Han de regalar aspirinas en los restaurantes?
Que se cobre o no, supongo que dependerá de criterios. He de decir que yo personalmente no se la hubiera cobrado y habría quedado como gentileza de la casa; el coste es mínimo y así es fácil quedar bien. Pero que yo no la hubiese cobrado no quiere decir que me parezca mal que se cobre, y más si se trata de un precio razonable; hablamos de 25 céntimos y no de 10 euros (eso sí que hubiera sido un abuso). Si yo hubiera sido el cliente, no solo no me habría quejado en las redes sociales, sino que estaría agradecido con el dueño del restaurante porque, como digo, ninguna obligación tienen de disponer de servicio de farmacia.

¿Han de ser gratis las aspirinas en los restaurantes?

Lo que más me ha sorprendido es que en las líneas de conversación que he estado viendo (incluso he participado en alguna), no he visto ni un solo comentario a favor del restaurante (salvo los míos, que hasta alguno me han contestado reafirmándose en lo contrario); todos lo han puesto verde por haber cobrado 25 céntimos por una aspirina. Hay quien incluso dice que tendrían que denunciarlo porque no es legal vender aspirinas en los restaurante (supongo que regalarlas como todos proponen sí que es legal y es lo que tienen que hacer todos).
Creo que estamos faltos del sentimiento de gratitud, a esta persona le dolía la cabeza (se supone) y pidió una aspirina que le sirvieron al momento en su mesa, ¿por qué se escandaliza? ¿por qué dice, además, que no lo avisaron de que le iban a cobrar porque no estaba en la carta? ¿Si le hubieran dicho que valía 25 céntimos se hubiera quedado con el dolor de cabeza? Vuelvo a decirlo: yo estaría agradecido, ¿por qué se ha perdido ese sentimiento y se ha sustituido por un millón de derechos que todos creemos tener? Cada vez somos más desagradecidos y deberíamos de empezar a preocuparnos por ello.
Ramón Cerdá
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José María Ruíz-Mateos, descanse en paz

Muchos lo recordarán como algunos quieren que se le recuerde, como un delincuente de guante blanco, sin corazón, capaz de realizar las mayores estafas empresariales imaginables, y no digo yo que José María Ruíz-Mateos no haya cometido nunca fraude alguno, pero soy de los que (a pesar de que tenía 18 años por aquel entonces) todavía recuerda aquella nefasta fecha de 1983, siendo además 23F, cuando poco después de estar Felipe González a cargo de nuestra España, y siendo Boyer ministro de Hacienda (lo fue del 82 al 85), el Gobierno cometió lo que bajo mi punto de vista fue una gran atrocidad: la expropiación de Rumasa. Recuerdo a Boyer por dos cosas; la primera es esta, y la segunda es su eslogan: Hacienda somos todos.

Mi pequeño homenaje a José María Ruíz-Mateos

Yo que por aquel entonces creo que solo había presentado una declaración de renta, o puede que dos, quedé marcado de alguna manera por esta actuación. Fue mi primer encuentro con la realidad de Hacienda; un encuentro virtual, eso sí, porque en nada me afectó la expropiación, salvo en lo que quedó grabado en mi mente. Para mí las cosas cambiaron en aquel momento y es una de esas situaciones que siempre me ha rondado la cabeza y que nunca he olvidado.
#josé maría ruíz-mateos
José María Ruíz-Mateos. ¿Quién no recuerda aquella escena de «¡Que te pego, leche», con Boyer?
José María Ruíz-Mateos se convirtió en una amenaza; era un empresario muy particular que hacía las cosas a su modo y no le gustaba dar explicaciones a nadie. Lo cierto es que creó mucho empleo y mucha gente le está, o le estuvo agradecida, pero desde la expropiación nada fue igual. Nadie imaginaba que años después reaparecería con otro megacomplejo empresarial: Nueva-Rumasa, que por lo poco que sé, supongo que tendría su origen en lo que el Gobierno español no le pudo expropiar. Recordemos que cuando sucedió todo, José María Ruíz-Mateos marchó a Londres. Sus buenos motivos tendría; seguramente, además de para mantenerse alejado de la Justicia española en la que no confiaba (y no era la cosa para menos), se dice que desde allí manejaba los hilos de la otra Rumasa, la internacional, donde no llegaron los largos dedos de Boyer.
Después de la expropiación hubo otro gran cambio en la vida de José María Ruíz-Mateos; debido a que se sintió traicionado, abandonó el Opus. Nadie quiso apoyarlo y lo dejaron solo contra el Gobierno. Pero lo cierto es que salió a flote, aunque las cosas ya no volvieron a ser como antes; ya no hubo período alguno de gloria y todo fue un sin parar de problemas jurídicos y deudas acumuladas. Lo último fue lo de los pagarés; le falló la financiación de su «amigo» Botín y posiblemente eso fue la gota que colmó el vaso de sus problemas.
Aunque no haya acabado en la cárcel, los últimos años para él deben de haber sido peor que una condena. Por lo que se dice, todos, o casi todos, habían acabado abandonándolo, incluso sus hijos y su mujer. Vivía solo en su finca, como un fantasma con las ventanas cerradas
Su muerte habrá sido su liberación para él.
Quiero desde aquí mostrarle mi respeto.
D.E.P.

Ramón Cerdá
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Multimillonario quiere comprar una isla para los refugiados

Naguib Sawiris, influyente y multimillonario propietario egipcio de Orascom Telecom, se ha ofrecido para comprar una isla a Italia o Grecia y ponerla a disposición de los refugiados que arriesgan su vida en el Mediterráneo para llegar a Europa, con el fin de que puedan vivir en ella hasta que cambie la situación política en […]

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