Amedo aporta pistas para vincular a los GAL el crimen de Brouard

Entrega cintas para demostrar que el caso es competencia de la Audiencia Nacional

Los asesinos del dirigente de HB habían participado ya en otro atentado en 1984

El ex comisario José Amedo, en una imagen reciente.
El ex comisario José Amedo, en una imagen reciente. Sergio González JOAQUÍN MANSO Madrid
El ex policía José Amedo, condenado por su participación en los crímenes del terrorismo de Estado, ha presentado un escrito en la Audiencia Nacional en el que pone de manifiesto nuevas evidencias de que el asesinato el 20 de noviembre de 1984 del dirigente de Herri Batasuna Santi Brouard fue ejecutado por un comando que actuaba a las órdenes del Ministerio del Interior integrado en la estructura de los GAL, lo que determinaría que ese órgano judicial especializado en delitos terroristas tendría que asumir la investigación en lugar de los juzgados de Bilbao.
Será ahora el juez Ismael Moreno quien decida si plantea o no un conflicto de competencia.
La instrucción del caso Brouard, con toda seguridad una de las más accidentadas y penosas de la historia judicial reciente, pende actualmente de un recurso de apelación presentado ante la Audiencia de Vizcaya por el abogado de la familia del líder abertzale, Txema Montero, contra la decisión de la juez de Bilbao Ana Isabel Gasca de archivar la causa, reabierta después de 10 años de inactividad tras aportar José Amedo unas grabaciones en las que Luis Morcillo, absuelto del asesinato en 2003, asumía su culpabilidad en el crimen y afirmaba haber actuado a las órdenes del guardia civil Rafael Masa y del número dos del Ministerio del Interior en 1984, Julián Sancristóbal.
En una entrevista con EL MUNDO publicada el pasado mes de abril, Morcillo confesó efectivamente que fueron él y el delincuente Rafael López Ocaña -condenado por los hechos en 1993- quienes dispararon contra Brouard en su consulta de pediatría de Bilbao.
Precisamente en esas mismas cintas, cuyo contenido se reproduce en el libro de José Amedo Cal viva (La Esfera de los Libros), se fundamenta el escrito que el ex policía ha presentado en la Audiencia Nacional, ya que en ellas se escucha a Luis Morcillo aceptar su participación junto a López Ocaña en otro atentado cometido cuatro meses antes, en julio de 1984, y que sí fue reivindicado por los GAL (que en cambio desmintieron que el asesinato de Brouard fuera obra suya a través de su portavoz habitual, Michel Domínguez).
Se trata del lanzamiento de una bomba desde una moto contra la pizzería 'La Consolation', en la localidad francesa de San Juan de Luz, que provocó heridas graves a tres etarras.
"En consecuencia, resulta obvio estimar que el atentado contra el dirigente radical se llevó cabo supuestamente por estas dos personas, que trabajaban con anterioridad al 20 de noviembre de 1984 para los Grupos Antiterroristas de Liberación, presuntamente a las órdenes del Ministerio del Interior", razona Amedo, que aporta a la Audiencia Nacional íntegras esas grabaciones y otras que implicarían a un detective de la agencia norteamericana Kroll en un intento de evitar "mediante ofertas económicas" que el contenido de esas cintas trascendiese.
Es al menos la tercera ocasión en estos 29 años de instrucción en que se produce un intento para trasladarla a la Audiencia Nacional, sin que llegase a apreciarse nunca la circunstancia de que el asesinato fuera ejecutado por una organización terrorista.
La primera fue en 1990, cuando un juzgado de Bayona remitió a Bilbao la información de que varios testigos oculares del atentado contra La Consolation habían dado los datos de la matrícula de la Ducati desde la que se lanzó la bomba y resultó ser propiedad del entonces imputado López Ocaña. Éste ofreció una coartada inverosímil -que consistía en que el día del atentado él se encontraría en el circuito holandés de Assen y pernoctaría en el camión del mismísimo campeón del mundo Ángel Nieto-, pero no fue suficiente.
La segunda fue en 2001, después de que la familia Brouard recibiera una indemnización al amparo de la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo y de que se conociera un informe de 1985 del entonces jefe de Policía de Bilbao, Miguel Planchuelo, que calificaba el crimen como "acción terrorista".
Recientemente, tuvo lugar en Bilbao una vistilla de apelación en la que el abogado de la familia Brouard solicitó la reapertura del caso y un careo entre el asesino confeso Luis Morcillo y el guardia civil Rafael Masa, que también resultó absuelto en 2003.
El único imputable, cuya hipotética -y ahora mismo, muy lejana- condena acreditaría que el Gobierno de España ordenó asesinar en territorio de nuestro país a un adversario político, es Julián Sancristóbal.

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