NO PARTICIPÓ EN NINGÚN MITIN CON ARTUR MAS

Convergència termina la campaña atemorizada y escondiendo a Oriol Pujol


Convergència termina la campaña atemorizada y escondiendo a Oriol Pujol
Artur Mas y Oriol Pujol (Efe)
Antonio Fernández (Barcelona

Share1Convergència i Unió (CiU) terminó ayer la campaña electoral sin haber juntado encima de un escenario a los dos máximos dirigentes de CDC, Artur Mas y Oriol Pujol,número uno y número tres en la lista de la federación nacionalista por Barcelona (lanúmero dos es Joana Ortega, de Unió Democràtica de Catalunya). ¿Casualidad o estrategia calculada? Más bien lo segundo. Y miedo. Miedo a que pudiese ser imputado antes del 25 de noviembre por intentar amañar el concurso de reparto de las ITV que preparaba el Gobierno de Artur Mas. Pero, paradójicamente, en vez de ser Oriol el protagonista de la campaña, el president se ha convertido en la diana por la filtración de un supuesto borrador que le acusaba, junto a Jordi Pujol, de tener cuentas secretas en Suiza y de cobrar comisiones por las obras públicas que se adjudican en Cataluña.
Los escándalos que han salpicado a la federación nacionalista en los últimos meses no son ajenos a esta estrategia. Oriol Pujol aparece en el denominado caso ITV, es decir, en la trama empresarial que pretendía cargarse la actual red de concesionarios de ITV y establecer un nuevo mapa territorial donde las empresas de un grupo determinado tuviesen participación. Entre ellos, estaban dos excompañeros de colegio del hijo del expresident.
De hecho, en CiU temían que Oriol Pujol pudiese ser imputado en plena campaña electoral por tráfico de influencias y otros graves delitos y, aunque desde el pasado mes de julio la Policía ha trabajado en un informe sobre su responsabilidad en el caso, en medios judiciales se consideró pertinente esperar unos días para tomar una determinación. La imputación del secretario general del principal partido catalán (y número tres en las listas) podría haber tenido consecuencias nefastas para la coalición nacionalista. Y de ahí que se elaborase una agenda de bajo perfil para el político convergente.
“No es cierto que hayamos ocultado a Oriol Pujol durante la campaña. Oriol ha pisado mucho territorio. Tanto él como Josep Rull [secretario de Organización de Convergència] se han dedicado desde hace semanas a cubrir los actos a los que a Artur Mas le era imposible asistir. Ha visitado muchos pueblos y ha tenido una intensísima actividad, aunque es cierto que no ha tenido un protagonismo de primer nivel. Pero ha hecho unos 60 actos durante esta campaña, o sea, en quince días, si contamos los de mañana y tarde”, señala a El Confidencial una fuente de la dirección de Convergència.
Sólo dos mítines
En parte, no le falta razón. Desde el inicio de la campaña, la agenda de Oriol Pujol ha sido intensa en el territorio (a medio gas en algunas jornadas), pero sólo en actos con militantes o con sectores muy determinados, como empresarios o jóvenes. Ha participado en desayunos, en comidas o en cenas, la mayor parte de ellos con la militancia de CiU, contadas con los dedos de las manos. Pero no ha tenido el protagonismo que merecía el número tres de las listas y, además, secretario general de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC).
En realidad, sólo ha participado en dos mítines en esta campaña, siempre con dirigentes locales: uno en Tarragona, el pasado día 13, y otro en Vilanova i la Geltrú el día 21. Pero cuando se trataba de salir al estrado con Artur Mas, la cosa cambia. Incluso en las anteriores elecciones autonómicas, hace dos años, había tenido un papel más estelar y entonces no ocupaba la secretaría general de su partido.
“Es lógico. Había rumores de que el tema judicial podía romper la campaña y se diseñó una agenda en la que no tuviese un gran protagonismo, aunque la tarea que ha desarrollada es tanto o más intensa como la que hubiese tenido de estar en primera línea”, señala una fuente oficiosa de CiU a este diario. Otra fuente crítica es más ácida y afirma que “Artur Mas no quería aparecer públicamente junto a él porque el caso ITV le podía hacer daño. Mas no sabía nada de las negociaciones bajo mano que se tenía Oriol para aprobar el nuevo mapa de las ITV, para cambiar leyes a su conveniencia y tampoco sabía de sus relaciones con la empresa que fue elegida intermediaria en las deslocalizaciones de las grandes multinacionales los últimos dos años”. Se refiere esta fuente a las relaciones de Oriol Pujol y de su esposa, Anna Vidal, con la empresa Alta Partners, que asesoró en la deslocalización y las negociaciones entre la Generalitat y las multinacionales Sony, Yamaha y Sharp, operaciones de las que esa empresa cobró millonarias comisiones. En euros, off course.
Por eso, Oriol Pujol fue el gran ausente de los mítines centrales en las capitales de provincia. Convergència optó por sacar al alcalde de Barcelona, Xavier Trias, y al líder de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), Josep Antoni Duran Lleida, en el mitin central de la capital catalana del pasado 18 de noviembre. Incluso tuvo un protagonismo sorpresa el actor Joan Pera, que apeló a sus dotes interpretativas para llegar al corazón de los presentes. En el mitin central de Gerona, el día 19, Oriol Pujol tampoco subió al escenario, aunque sí lo hicieron el alcalde de la ciudad, Carles Puigdemont, el cabeza de lista por la demarcación, Santi Vila (que también es alcalde de Figueres) y la segunda de la lista, Elena Ribera. En Lérida, el día 20, pasó otro tanto: subieron diferentes dirigentes excepto Oriol Pujol. Y en Tarragona, el día 22, el secretario general de Convergència volvió a brillar por su ausencia para ceder el turno a Artur Mas, Duran Lleida y diferentes dirigentes locales.
Ni siquiera en el mitin final
En el mitin de cierre de campaña, es decir, ayer por la noche, más de lo mismo: Artur Mas, Duran Lleida y, sorpresivamente, Jordi Pujol, uno de los políticos a quienes apunta directamente el borrador de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) como propietario de cuentas secretas en Suiza.
¿Hay algún motivo para esconder tanto a un dirigente de tanta relevancia? Oficialmente, en la formación nacionalista aseguran que no, pero en las conversaciones de pasillo admiten que “Oriol es una carta marcada”. La ofensiva contra Artur Mas y la familia Pujol durante la última semana ha sido un duro golpe para la formación nacionalista. Tanto Mas como Jordi Pujol respondieron a las acusaciones de que habían cobrado comisiones y de que tenían cuentas en Suiza apelando al caso Banca Catalana y a una operación puramente política para desacreditar al nacionalismo catalán y como venganza por proponer un referéndum independentista.
Al margen de que políticamente pueda interesa a alguien que se airee el tema, hay algunos episodios que los dirigentes nacionalistas no han podido explicar fehacientemente. Tanto el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, respondieron a Mas desentendiéndose del tema. Pero fue el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el más contundente, cuando irónicamente dijo el pasado jueves que quienes deben comparecer son “los que tienen cuentas en Suiza”. Y el ministro de Hacienda, por razón de su cargo, pasa por ser uno de los hombres que más secretos inconfesables atesora del panorama político español, aunque esos secretos sean de hace más de un lustro
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