Posted: 26 Sep 2012 12:41 PM PDT
Algunos de los escenarios de futuro son terroríficos en temas de privacidad. Es el caso de un artículo que acabo de leer… en el cual dibujan y presentan como probable el siguiente escenario. Lo resumiré en 3 puntos:

-Corre el año 2020 y un empleador contrata un informe sobre una candidata a una compañía especializada (no existen hoy, son una propuesta futurista)
-La candidata sufre de migrañas cada semana, según lleva publicando en FB desde la adolescencia.
-La candidata es descartada del proceso de selección por ello.

Me parece un ejercicio faltado de toda perspectiva temporal. El escenario parte de ideas preconcebidas y basadas en las formas de pensar, actuar, sentir, etc. de individuos y culturas actuales.

Identidades únicas y transparentes vs. Identidades múltiples y diversas:
Y es que parece que sobre privacidad (entre otros temas) nos cuesta poner las cosas en perspectiva. Peco de ello, de falta de perspectiva cultural, de no tener en cuenta los “Inhibidores culturales” de los que me advertía Ricard Faura durante una agradable conversación este fin de semana en el Workshop de modelos de certificación de competencias digitales.
Explicaba allí sobre el tema de la Sociedad de la Transparencia que cuando he hablado del tema en Venezuela, Guatemala, por citar algunos ejemplos, lo he hecho sin tener en cuenta los peligros físicos que representa la publicidad sobre localización, identidad en contextos en que cosas como el secuestro exprés son una realidad frecuente.
Quizás esté en relación a este aspecto, incluso, el declive que parece estar sufriendo Facebook en Latinoamérica, cuando recordemos que se trata de una red pensada, según el propio Zuckerberg, por y para la transparencia y publicidad de una identidad que el ingeniero, que no humanista (lo digo con sorna… muestra una ignorancia supina en aspectos de psicología del ser humano) cree y proclama única.
Me lo recordaba también Juan Francisco Delgado durante la misma conversación: nada menos monolítico que la identidad de un ser humano que raramente logra hacer coincidir lo que es con lo que piensa y con lo que hace. Y lo repetían desde García Márquez y los tres “yoes”, el público, el privado, el secreto a Goffman y los distintos papeles que interpretamos en el teatro de la vida, así como la distinta evidencia en psicología. Todos ellos nos sitúan lejos de los planteamientos de un modelo tan simplista como el de Facebook, ejemplo perfecto de que el mapa no es, como decía Borges, el territorio.
Parece que Google, como hemos dicho ya en ocasiones al hablar de Google Plus, entiende mejor el carácter múltiple de la identidad humana, muestra mayor conocimiento de la ciencia social. Distintos mensajes a distintos círculos e incluso la posibilidad de utilizar seudónimos (cuya autenticidad es verificada por el propio Google), en las comunicaciones que determinemos, son algunos de los elementos que la red social del gigante sabe representar de las realidades sociales habitualmente complejas y culturalmente diversas en las que nos movemos.

Falta de perspectiva temporal:
Volviendo al ejemplo que presentábamos, parece obvio que no vale pensar el futuro desde las mentes actuales. En el futuro también nosotros habremos evolucionado y es previsible que varias cosas hayan cambiado. Tenemos ya algunos indicios para defenderlo:
-La abundancia de datos que vivimos es “para todos”, resulta en igualdad de condiciones para todos/as los que estamos en redes sociales. El concepto de “humillación mutuamente asegurada” que desgrana Jarvis en su último libro nos habla de ello como equilibrador de algunos de los peligros sobre privacidad. Lo ejemplifico yo desde hace años con el ejemplo de un profesor universitario cansado de aparecer en Google según las opiniones, chistes y chascarrillos inventados por sus alumnos y publicados en un blog. Me lo comentaba hace tiempo, así como la solución que encontró más efectiva: crear él mismo un blog y publicar los “gazapos” en exámenes de sus alumnos. En poco tiempo estos últimos habían borrado el espacio…
-Evolucionan los valores: no se ve positivamente que alguien oculte su identidad. Cuando las relaciones se virtualizan y la confianza no se basa en los mismos elementos que en el mundo físico (apariencia, química, sensaciones, miradas, etc.), somos más intransigentes en cuanto a la autenticidad, exigimos mayor transparencia. Es frecuente que entre jóvenes sea mal visto fingir identidades, hacerse pasar por otras personas en internet, llegándose a vetar y expulsar a quienes no interactúan siendo ellos mismos.
-Sabéis que me gusta hablar del retorno a viejas formas de comunidad. Pues bien… cabe recordar que la privacidad es un concepto contemporáneo, que no existía cuando en muchas comunidades locales tradicionales en las que lo natural era vivir con las puertas abiertas a todo vecino, familiar, amigo, etc. que quisiera entrar. Quizás no estábamos preparados para tolerar, incluso respetar la diversidad humana e inventamos la privacidad para protegernos del prejuicio. En otras palabras la privacidad surge en parte para ocultar aspectos no necesariamente perjudiciales ni delictivos, pero sí “mal vistos” desde mentalidades poco abiertas, de nosotros mismos.
-Hoy hemos evolucionado y en parte gracias a internet hemos dado visibilidad a ideologías, opciones sexuales, apariencias y gustos de todo tipo. Es cierto que en general e independientemente del contexto sociocultural en el que nos situemos, aumenta la transparencia con que nos movemos, así que parece que volvemos a intentar la utopía de mostrarnos al mundo como realmente somos, de abrir las puertas de nuestras “casas” virtuales para que cualquiera pueda entrar de nuevo.

En este sentido, cabe recordar el caso de la concejal de Los Yébenes. Fuimos muchos/as los que vilipendiamos a quien publicó el vídeo y no a la víctima del delito, mostrando que ciertos prejuicios arcaicos y anticuados de naturaleza sexual y destinados al control social de la mujer, pueden estar desapareciendo. Emergen en su lugar algunos valores de naturaleza superior, como el respeto a los seres humanos y su intimidad.
¿Permitiremos en 2020 que existan empresas, empleadores, redes sociales que vulneren esto último? Las sociedades cambian cuando evolucionan los valores en los que se asientan y no dudéis de que el nuevo individuo conectado es muy diferente de lo que hemos conocido hasta ahora.
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