Allí estuvimos, en San Sebastián

Rosa Diéz UPyD

En una luminosa mañana las gentes de UPyD nos juntamos en la Plaza Zuloaga de San Sebastián, convocados para hacer un acto político de los habituales para nosotros (en la calle y con micrófono para que los ciudadanos tomen la palabra), celebrado en un lugar poco habitual por el formato y el protagonista.

Ningún partido político hace mítines en la calle dando la palabra a los ciudadanos sin ningún tipo de filtro previo. Ellos se lo pierden, porque la verdad es que resulta de lo más gratificante; la gente se para (solemos pedir autorización en lugares de paso, para facilitar el acceso y dar oportunidad de escuchar y ser escuchados a quienes no se acercarían expresamente a un lugar cerrado o alejado de su camino habitual. En San Sebastián también quisimos hacerlo en un lugar que reuniera esas características; pero el Ayuntamiento gobernado por Bildu nos denegó ante nuestro recurso (nos dijeron inicialmente que los mítines estaban prohibidos…) la autorización para hacerlo en los jardines de Alderdi Eder o en el Bulevar. Y nos mandaron a la Plaza Zuloaga.

Y allí hemos estado. Es una plaza espaciosa, pero cerrada. No es lugar de paso. Hay un par de terrazas en las que la gente se tomaba el vermouth o la cervecita y una placita al lado con columpios en los que algunas familias jugaban con sus niños. Está cerca de lo viejo, en zona intermedia hacia esos lugares en los que no hace tanto tiempo no entraba ni la ertzaintza. Como Rubén Múgica ha recordado en la esquina de la plaza asesinaron mientras comían a tres ciudadanos vascos: a Santamaría el 19 de enero de 1993; a Olarte el 27 de julio de 1994 y a Gregorio Ordóñez el 23 de enero de 1995. Buen lugar para hacer memoria.

Hemos hecho un acto político de los comunes, pero que no es común. Hemos ejercido el derecho de tomar la palabra, de utilizar el espacio público para hablar de ideas, para escuchar y para ser escuchados. Es poco común que en un país democrático sea necesario hacer gestos simbólicos; pero es simbólico que en Euskadi un acto de estas características parezca todavía una osadía; y para algunos, por que no decirlo, resulte una provocación.

Pensamos que la única manera de que el uso de los espacios públicos resulte natural es que los utilicemos como si ya fuera natural hacerlo. Hemos vuelto a correr las cortinas, hemos vencido la incomodidad y un cierto vértigo de algunos compañeros que a pesar de ello estaban aquí con nosotros. Y hemos salido a la calle a decir que nosotros nunca vamos a renunciar a que la vasca sea una sociedad normal y no normalizada. Una sociedad plural, y no diferente. Una sociedad, no una tribu.

Ha hablado Gorka Maneiro que entre otras cosas ha explicado por qué hemos de derogar la Ley del Concierto y del Amejoramiento de Navarra: lo que todos los ciudadanos no pueden disfrutarlo es un privilegio y no un derecho. Hay que tener valor, y respeto por los ciudadanos y por la política, para atreverse a decir las mismas cosas en toda España; para proclamar, a la vez que les pides te presten su confianza, que están disfrutando de algunos privilegios que hay que suprimir, porque no hay derecho ni histórico ni territorial que pueda valer más que el derecho a la igualdad de todos los españoles.

Ha intervenido Tomás Tueros, candidato al Senado por Vizcaya, un viejo sindicalista, militante histórico contra el franquismo, trabajador incansable en defensa de las libertades. Un joven de ochenta años que ha reconocido haber rejuvenecido gracias a poder seguir defendiendo desde UPyD las ideas por las que siempre luchó, las ideas que fueron su vida. Y ha definido nuestro programa como un testamento, lo que escribes cuando no tienes ninguna intención de engañar a nadie, lo que escribes cuando quieres que quede claro lo que deseas hacer.

Ha intervenido Javier Gabilondo, candidato numero uno al Congreso por Vizcaya. Ha dicho que no queremos acabar con los terroristas, que eso es competencia de los cuerpos de seguridad y de los jueces; que nuestro compromiso es acabar con el terrorismo. Y que eso requiere memoria, compromiso y firmeza; y afán de justicia y ley. Y que nunca renunciaremos a conseguir la victoria de la democracia sobre el totalitarismo.

Ha intervenido Álvaro Pombo, nuestro candidato al Senado por Madrid. Nos ha animado a la resistencia, al valor cívico, a la defensa de las ideas. Ha dicho que somos un partido pequeño, pero vivo; y que por eso provocaremos todos los cambios que España necesita.

Ha cerrado el acto Rubén Múgica: “Estamos aquí, y no en Alderdi Eder porque no somos sudafricanos, o un grupo de jubilados a sueldo que vienen a pasar la tarde y a insultarnos a todos diciendo que aquí se libra la última confrontación armada de Europa…” “Si fuéramos ese grupo de ganapanes jubilados que no son capaces de situar a Euskadi en el mapa, el alcalde de Bildu nos habría dejado el palacio de Aiete…” “Cada voto a UPyD es un voto contra ETA”.

Si, Rubén: cada voto a UPyD en Euskadi es un voto contra ETA. Cada voto a UPyD es un voto a favor de la regeneración democrática; un voto por la igualdad de todos los españoles ante la ley; un voto a favor de una justicia independiente; un voto a favor de que la educación y la sanidad sean competencia del estado para garantizar así el acceso de todos los ciudadanos en condiciones de calidad e igualdad; un voto a favor de una ley electoral justa; un voto a favor de una reforma laboral que incorpore valor añadido a los trabajadores y a los empresarios; un voto a favor de acabar con las duplicidades y los despilfarros, para no tener que suprimir o recortar derechos sociales básicos; un voto a favor de una reforma de la Constitución que nos permita elevar la calidad de nuestra democracia. Cada voto a UPyD es un voto por la decencia y contra la resignación; por la transparencia y contra la corrupción política; por la igualdad y contra los privilegios. Un voto a UPyD es un voto en defensa de lo que nos une.

Benjamín Franklin dijo: “Aquellos que pueden dejar la libertad esencial por obtener un poco de seguridad temporal, no merecen, ni libertad, ni seguridad.” Tú, Rubén, nunca renunciaste a defender la justicia y la libertad; por eso te lo mereces todo. Nos sentimos orgullosos de estar a tu lado.

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