Mediocres resultados en la Evaluación de Diagnóstico

Aurora Campuzano Educación ha hecho públicos los datos de la última Evaluación General de Diagnóstico con este resultado: altas cotas de equidad, pero una excelencia que resulta, de momento, inalcanzable.
Parece que no hay grandes novedades en los datos correspondientes a la última evaluación del sistema educativo realizada por el MEC. No se han presentado diferencias significativas entre las puntuaciones medias de las comunidades autónomas y, además, la mayoría de nuestros estudiantes (el 83%) estaría capacitado “suficientemente” para afrontar con éxito una formación superior.

Los datos corroboran los generados por evaluaciones internacionales, como la realizada periódicamente por la OCDE, pero la pregunta que se hacen muchos expertos es si nos conformamos con eso, es decir, si la excelencia se ha convertido en un objetivo imposible para nuestro país.

Con los datos en la mano

Un 83% de los estudiantes españoles se encuentra en niveles de competencia considerados suficientes para afrontar con éxito la formación posterior, la vida laboral y el ejercicio de la ciudadanía. Además, ni el centro elegido, ni la repetición de curso, ni la comunidad autónoma en la que se viva establecen sustanciales diferencias a la hora de marcar resultados. El informe presentado por el ministro Gabilondo viene a argumentar que lo que más determina el éxito escolar son las propias expectativas académicas del alumnado, seguidas de variables como el nivel de estudios de los padres o el número de libros que hay en casa.

La Evaluación General de Diagnóstico 2010, realizada entre estudiantes de 2º de ESO de las diecisiete comunidades autónomas españolas y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, se realizó en 2010 a una muestra de 29.154 alumnos, casi 5.000 profesores y más de 800 directores de centro (a través de cuestionarios).

Se evaluaron cuatro competencias consideradas básicas en el currículo escolar: la comunicación lingüística, la matemática, el conocimiento y la capacidad de interacción con el mundo físico, y la competencia social y ciudadana. Las puntuaciones de los alumnos se han organizado en cinco niveles de rendimiento.

Pues bien, los resultados obtenidos vienen a definir el panorama, aunque tal y como ocurre con el famoso y siempre polémico informe PISA, siempre quedan las interpretaciones. Algunos de esos datos son los siguientes:

Para empezar, en los niveles más bajos de rendimiento (nivel 1 o menor que 1) se encuentra un promedio del 17% de los alumnos españoles. El 83% restante estaría en los niveles 2, 3, 4 o 5, considerados suficientes “para que el alumno afronte con éxito la formación posterior, la vida laboral y el ejercicio de la ciudadanía”, asegura el texto oficial.

Más datos. Destaca, una vez más, el comportamiento homogéneo de nuestro sistema educativo: la puntuación promedio de la comunidad autónoma con mejor resultado en cualquiera de las cuatro competencias básicas evaluadas es inferior a 547 puntos, y los promedios más bajos están por encima de 428 puntos. “Hasta catorce comunidades presentan resultados que no difieren en más de veinte puntos de la media española en las cuatro competencias analizadas, y por tanto no muestran diferencias significativas entre ellas. La proporción de la variabilidad de los resultados explicada por la diferencia entre comunidades autónomas no llega en ningún caso al 4%”.

Respecto a las diferencias entre centros, más de lo mismo: la variabilidad entre centros dentro de una misma comunidad se sitúa entre el 9% en competencia matemática y el 17% en competencia lingüística, pero es muy superior la variación que se produce dentro de los propios centros (entre el 83% y el 91% de la varianza). En definitiva, las diferencias más marcadas se producen dentro del propio grupo, dentro del aula.

La familia puede más

En todo caso, el informe concluye que la mayor influencia en los resultados no la ejerce el centro escogido para estudiar, ni la comunidad autónoma en la que se viva, sino las propias expectativas educativas del alumno y lo que ocurre dentro de la escuela y del aula (es notable la importancia de la relación alumno/profesor o de las actitudes de los alumnos, sus profesores y sus compañeros). También influye el índice del contexto social, económico y cultural que rodea al estudiante.

El informe en este sentido es concluyente: “aquellos estudiantes con mayores expectativas, que aspiran a alcanzar unos niveles de estudios mayores (Formación Profesional de Grado Superior o universidad) obtienen mejores resultados que los que planean abandonar los estudios al acabar la etapa obligatoria. Este efecto puede llegar a provocar diferencias superiores a los cien puntos.

¿Es útil repetir?

La evaluación ha vuelto a desatar el debate sobre la efectividad de las repeticiones. Según el documento, los alumnos que han repetido un año no mejoran sus competencias; de hecho, tienen entre 56 puntos menos en la competencia matemática y 73 menos en la competencia lingüística que los compañeros que no han repetido. Si los alumnos han repetido dos años, esas diferencias llegan hasta los 99 puntos en la competencia lingüística (por encima de un nivel de rendimiento). Los autores llegan a la conclusión de que “el sistema educativo debe tener más flexibilidad, porque no existen expectativas de mejora en los resultados educativos del alumnado repetidor”.

Entre otros factores que también influyen en los resultados educativos, aunque menos que los anteriores, aparecen el número de libros en casa, que puede llegar a provocar diferencias de hasta setenta puntos; o el lugar de nacimiento, aunque muy relativamente: las diferencias de rendimiento entre los alumnos nacidos en España y los extranjeros oscilan entre los 31 y los 42 puntos. Además, el estudio demuestra que la presencia de alumnado nacido en el extranjero no tiene prácticamente incidencia en el grado de adquisición de competencias por parte del alumnado nacido en España.

¿Insuficientes resultados?

Las reacciones no se han hecho esperar. Algunos representantes del sector analizan estos días los resultados de esta segunda evaluación, que llega al cierre de un curso escolar marcado por la falta de presupuesto y el anuncio de nuevos recortes de plantillas y medios para el nuevo curso.

Para algunos sindicatos, los datos de la evaluación de diagnóstico 2010 sobre el segundo curso de ESO vuelven a incidir en los problemas ya diagnosticados por los estudios anteriores y apuestan por cambios de fondo que pasan por medidas a para flexibilizar el sistema educativo (el MEC ya ha anunciado ya la diversificación en cuatro curso de ESO), el atender de manera más individualizada a los alumnos, o reforzar la autonomía de los centros educativos.

Respecto a la homogeneidad de los resultados obtenidos, tampoco se unifican las valoraciones. Para el Ministerio significa es una muestra más de la equidad alcanzada, pero hay quien asegura que no es más que la muestra de que igualamos en la mediocridad; de hecho, en nuestro sistema educativo hay casi un 20% de alumnos que no consiguen los resultados mínimos y el porcentaje de excelencia es del 8%, muy alejado de la media europea.
Donde sí parece que hay más acuerdos es en cuanto a la repetición de curso. El sindicato ANPE, por ejemplo, asegura en su nota de prensa que “la comunidad educativa sabe de la ineficacia de las repeticiones y argumenta que “para que sea eficaz debe ir precedida por el refuerzo al aprendizaje, el apoyo individual y los programas de recuperación”.

Por último, es importante señalar que en 2009 la Evaluación General de Diagnóstico se realizó sobre alumnos de 4º de primaria. En esta ocasión, el análisis se ha realizado sobre estudiantes de 2º de secundaria
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