ETA NO ES UN PROBLEMA VASCO


Aunque Eguiguren proponga una paz vasca, ETA no es un problema vasco. ETA ha nacido, se ha amparado, ha sido sostenida y ha dicho matar en nombre de los vascos. Pero ETA es enemiga mortal de la democracia; es la sociedad española plural y democrática la que quiere destruir y el Estado de Derecho español el que la tiene que derrotar.

No son Basagoiti y López los encargados de lograr la paz como dice Eguiguren. Entre otras cosas porque en España ya tenemos paz; lo que nos quita ETA es la libertad. Y nunca la tendremos mientras haya quien quiera cambiar libertad por treguas largas, indefinidas, eternas o como quieran llamarlas.

Ellos no pueden hablar en nombre de todos los españoles; y ni los nuevos mesías que nombra Eguiguren, ni nadie puede dar a ETA lo que es nuestro: la democracia. Aunque lo llamen de otra manera, de eso es de lo que están hablando con ETA: de que nosotros los buenos cedamos un poco de lo nuestro para que ellos, los malos, cedan un poco de lo suyo; vaya, para que les demos por dejarnos de matar lo que no han conseguido arrancarnos por mucho sufrimiento que tuviéramos que soportar y por muchas ciudadanos a los que asesinaran.

Eguiguren ha hablado y, como parte de la táctica de apaciguamiento controlado, ha desvelado una parte de lo que está haciendo: negociar con ETA concesiones políticas Como lo hizo, por encargo de Zapatero, durante la pasada legislatura.

La macabra historia se repite. En el primer intento de vender la democracia española a ETA Zapatero y Eguiguren utilizaron a otro siniestro peón de ETA, Otegui. Y al mismo Fiscal General del Estado, Conde Pumpido. Recuerden a Otegui preguntándole al juez cuando éste dictó orden de prisión: ”¿Pero esto ya lo sabe Conde Pumpido?”.

Ahora le toca el turno a Díez Usabiaga. Todos adivinamos desde el mismo momento en el que Garzón le sacó de la cárcel con un argumento tan peregrino como bochornoso (¿eso no será prevaricación?) que su puesta en libertad no era otra cosa que una letra a plazo: si los terroristas interpretan de forma creíble su papel en esta comedia macabra, la rompemos. Y si no cumplen, tú a la cárcel. Y otra vez la cantinela: “¿Pero esto ya lo sabe Conde Pumpido?”.

Ya ven, los terroristas han cambiado de actores en la segunda parte del enredo; sin embargo, los traidores a la democracia siguen siendo los mismos: Zapatero, Eguiguren y sus acólitos: el Fiscal General del Estado y el Ministerio del Interior. Porque nada de esto que se está haciendo puede ocurrir al margen del conocimiento y la actuación del Ministerio del Interior. Y bien que lo siento, pero todos sabemos que estas cosas no se pueden hacer sin conocimiento y consentimiento (cuando no impulso) de ese Ministerio y de su titular.

Pero hay otro actor imprescindible que ha entrado en el reparto de la segunda parte de esta macabra película; el actor principal invitado no es otro que el líder del PP vasco, un tal Basagoiti. Ese joven prometedor que llegó desde Neguri a lo más alto de la dirección del PP vasco dejando por el camino a todos aquellos que lo auparon y todo aquello que defendió en origen para progresando políticamente. Este joven líder que presume de ser justo lo contrario que María San Gil o Regina Otaola; que cree que ser moderno es decir tacos y palabrotas en cada entrevista, ya sea en Vanity Fair o en el Foro Nueva Economía; ese joven político que hizo posible que Patxi López fuera Lehendakari es el que está haciendo posible esta segunda etapa de negociación con ETA.

Más vale que nos vayamos dando cuenta cuanto antes de que es así. Que nadie crea que Eguiguren da alguna vez una puntada sin hilo. El hecho de que el Presidente de los socialistas vascos sea un hombre experto en fracasar no le resta ni un ápice de talento distinguir y embaucar a todos los vanidosos con los que se cruza en su intento de pactar una salida política con ETA. Él convenció al primer vanidoso de España, Zapatero, de que podía ser el Nóbel de la Paz; y él ha convencido al primer vanidoso del PP vasco, Basagoiti, de que puede ser el hombre del PP que “traiga” la paz a Euskadi.

Esto es más grave de lo que parece, aunque todos prefieran no darse cuenta; o creer las nuevas mentiras que nos siguen suministrando cual cloroformo. Rubalcaba dice que Eguiguren se equivoca “en esta ocasión”; y Basagoiti que no lo tolerarán. Pero todos sabemos, niños chicos incluidos, que sin Rubalcaba no es posible; y que sin Basagoiti es imposible.

Qué mala suerte hemos tenido; Rajoy quiere ser de mayor como Zapatero, y Basagoiti quiere ser de mayor como Patxi. Ambos están dispuestos a confundirse con el paisaje, a hacer lo mismo que aquellos a los que quieren sustituir en el poder. Y Eguiguren, que desde siempre defendió que ETA tiene sus razones, ha encontrado para esta segunda parte de la negociación con ETA un actorazo de lujo para el reparto. ¿Quién va a desconfiar de la firmeza del PP en la lucha contra ETA? La jugada es perfecta y tiene antecedentes: de la misma manera que sólo un presidente como Suárez, que venía de donde venía, podía legalizar al PCE pillando a todo el mundo desprevenido, nadie como el PP puede ayudar a que nos relajemos mientras se cierra el pacto político con ETA.

Sé que esto que digo suena fuerte; pero es que es muy fuerte. Es muy fuerte que estén repitiendo la historia ante nuestras narices. Es muy fuerte que nos quieran hacer creer que ETA nos va a traer la paz. Pero lo más fuerte es que nos callemos. Como diría Pilar, qué solos se quedan los muertos. Sobre todo cuando les abandonamos los que en otro momento les prometimos que nunca íbamos a olvidar por qué fueron asesinados y cuál era el propósito de sus verdugos.

Yo no pienso olvidar que ETA nunca persiguió otra cosa que conseguir con el crimen no que no podía conseguir con la democracia. ¿Qué falló en el primer intento con Zapatero? Las víctimas que movilizaron a la sociedad civil y el PP que no se arrugó y no se calló. Eguiguren ha aprendido la lección y no parece que el PP vasco vaya a ser un problema. ¿Tendrán las víctimas que salvarnos otra vez?

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FÉLIX MILLET DETENIDO VS. CASOS HACIENDA Y PRETORIA.

BARCELONA, ¿A DÓNDE VAS?

Rafael del Barco Carreras

19-06-19. El caso Hacienda, pendiente de sentencia, se inicia hace 20 años, de hecho se citan operaciones de hace 30, Ibusa, Urbis y los créditos Banco Garriga Nogués-Banesto, y 1988 DIAGONAL MAR- KEPRO. El caso Pretoria continúa desde hace 10 años o antes, plasmando la forma y vía natural de “recalificaciones” y comisiones en obras públicas. Y Félix Millet, es, dentro del conjunto, una anécdota, un resumen… unos pocos y tristes milloncejos en el mar de la corrupción global, la GRAN CORRUPCIÓN, la descrita en el atacado y censurado www.lagrancorrupcion.com.

Que no decretaran prisión cuando se levanta la alfombra, huele mal, y para quien la ha sufrido por muchísimo menos, o por nada, ese olor no tiene más respuesta que más corrupción judicial, corrupción por acción u omisión, por dinero o presión “social”.

Pero si corrupción es no ingresarlo, me temo que también lo sea detener a quien recibe el favor y dinero, y no a quien otorga el “trafico de influencias” y concede o paga la subvención que se malversará. Tanto para la música y tanto para “reparto”. Y el caso Palau de la Música abarca ¡30 años!, cientos o miles de subvenciones, y los “enterados” ya sueltan el “lo sabía toda Barcelona”. Lo sabía la alcantarilla, la cloaca, esa que Josep Montilla dice: “Ni oasis ni alcantarilla”.

Si quieres ocultar la verdad monta una comisión. Ahora en Barcelona se han montado DOS, una en el Parlament y otra en el Ayuntamiento, y tenemos dos sumarios abiertos. Los de CIU, niegan cualquier relación, y el PSE perjura que llegará hasta el fondo. El acto del Plenario de ayer, el mismo día de la detención de Millet, aprobando por unanimidad la comisión de investigación, ya se inicia al decir del representante de CIU con “mentiras”.

Pero en la cárcel solo se halla el supuesto chorizo y su compinche, que no forzaron ninguna puerta para llevárselos en crudo, y quienes le entregaron no solo las llaves y combinación de la caja fuerte, sino con quienes se repartieron el botín, o sea, y visto en todas las películas del genero, el verdadero cerebro, el que desde dentro, la Política, propone el robo y se beneficia, simplemente NO EXISTE. Millones de euros sin otorgante.

Y cito los dos casos resumen del “modus operandi” barcelonés porque durante estos últimos meses en el juicio del caso Hacienda se demuestra que ni talones ni efectivo se comprueba para, es de suponer, no alcanzar las altas cúpulas político-funcionariales. Y en el caso Pretoria, otro tanto, a la cárcel los intermediarios de segunda fila, y quienes recalificaban u otorgaban los créditos para hipotecas y comisiones, convirtiendo los terrenos en una mina de oro, ni citarlos. ! Magnífico trabajo del juez Baltasar Garzón!

30 años de Jordi Pujol, de Narcís Serra y Pascual Maragall, del PSC y CIU, de los 400 de Millet entre franquistas y rojos, del Plan de la Ribera, de los terrenos de la Villa Olímpica y DIAGONAL MAR-FÓRUM, de Hospitalet y Santa Coloma, de BADALONA y su puerto deportivo, ¡de toda Barcelona y su “rojo cinturón”!

Y a propósito del “cinturón rojo” adjunto en imágenes de www.lagrancorrupcion.blogspot.com las citas sobre Narcís Serra (las de Pascual Maragall las dejaré para otra y parecida ocasión) del libro “Barcelona, ¿a dónde vas?”, de Eduard Moreno y Manuel Vázquez Montalbán, 1991. Continuación o contestación al escrito por Eduard Moreno y Martí Jusmet (personaje un tanto olvidado pero surgido en las conversaciones gravadas por la Guardia Civil en el caso Pretoria) en ¡1974!, donde se lee bien claro, para quien quiera entenderlo, la gran jugada de la recalificación de toda la costa barcelonesa “Plan de la Ribera”, hecha por un “rojo” a beneficio suyo, de su “banda”, y de los 400 a los que pertenece.

Repito, las bases, el inicio, los cimientos del gran crac, el saqueo a las caixas que en definitiva pondrán el dinero para los miles de pisos sin venta, y los terrenos hipotecados a precio de las hipotéticas viviendas de lujo con amarre que jamás se venderían. Un cinturón rojo y progresista pero sin viviendas sociales.

“Ciudad mercado del suelo”, dice Vázquez Montalbán… un hotel de lujo frente al Palau de la Música en lugar de los legales y aprobados equipamientos sociales, ¡que más da!, una gota en el océano.

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Los sindicatos, en crisis: “Corren malos tiempos, compañeros”

Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo (Efe)

@María López.- 19/06/2010

Corren malos tiempos para los representantes de los trabajadores. La última huelga de funcionarios les dejó “tocados”. Ellos mismos así lo reconocen internamente. No dan nombres pero las fuentes sindicales consultadas por El Confidencial admiten que “existe preocupación”. Hay quienes incluso llegan a reconocer en privado que “se ha coqueteado demasiado con Zapatero y eso, con más de cuatro millones de parados, al final tiene un precio”.

Si se habla con las fuentes oficiales apuntan todo lo contrario, Francisco Naranjo, el Secretario de Comunicación de CCOO-Madrid, asegura que “estamos haciendo todo lo que podemos. La situación es grave y los sindicatos trabajamos todo lo posible por conseguir el objetivo prioritario, la creación de empleo. Sólo que, depende del medio que habla de nosotros, para percibir una imagen u otra. Hay algunos en los que más del 85% de la información que se da sobre los sindicatos es negativa”.

Esta vez, sin embargo, no han sido uno o dos los medios de comunicación que han puesto en entredicho su papel. La espita fue la huelga de funcionarios. Tras ella llegaron los titulares con la palabra “fracaso” y las columnas y los editoriales de todo signo y tendencias: El Mundo vaticinaba “el negro futuro de los sindicatos”; ABC lanzaba un “no con estos sindicatos” y les hacía responsables junto con el Gobierno de los más de cuatro millones y medio de parados y de una tasa de paro del 20%; El País les conminaba a “no hacer huelga”; La Razón publicaba cifras “El Gobierno mantiene las subvenciones de 2009. Los sindicatos se libran del ajuste y reciben 16 millones mientras que los funcionarios verán recortado su salario un 5%...”.

En la calle la opinión no dista mucho respecto a los analistas de la información. La mayoría de los ciudadanos destaca la importancia del movimiento sindical pero, también, la mayoría desconfía del actual sistema de representación laboral. Para Manuel Valenzuela, abogado, “siempre tiene que haber alguien que represente a la parte trabajadora. Lo que están es muy condicionados al Gobierno, los estatutos deberían limitar las relaciones con el Estado. En otros países no se ven fotos de los representantes sindicalistas continuamente en el palacio presidencial y aquí en España los tenemos cada dos por tres en La Moncloa”.

José Manuel Mendoza, sociólogo, cree que “los sindicatos son fundamentales y esenciales en el mercado laboral pero ahora se han retratado, y están pasando por su momento más débil y delicado precisamente por alejarse de los intereses de los trabajadores y alinearse con el poder ejecutivo hasta extremos que chocan con lo razonable”. Carmen López, programadora de informática “creo que viven de las rentas de años anteriores en los que sí tenían mucho valor. Ahora no todos se meten por convicciones personales muchos lo hacen porque si eres del sindicato no te pueden echar. Sólo unos pocos se implican de verdad, además están muy atados a la hora de demostrar injusticias laborales. Les vendría bien una actualización. Deberían modernizarse y adecuarse a los problemas actuales”.

Armando Soto, periodista, “creo que los sindicatos tal y como los concebimos ahora, lo que antes se llamaban sindicatos de clase Comisiones Obreras, UGT eran útiles cuando la lucha obrera era imprescindible. Hablamos de finales del XIX principios del XX. Ahora mismo la situación es otra. Tenemos unos sindicatos orgánicos, burocratizados, muy caros y dependientes del Estado. Las empresas deberían ser las que convinieran sus convenios laborales con sus trabajadores. Los veo realmente como grandes organizaciones burocráticas que no sólo no responden a los problemas actuales sino que tampoco aportan soluciones”. Javier Galiana, funcionario “creo que son fundamentales pero así no, yo estoy particularmente desencantado, no me siento representado en ningún caso por ellos”. Marisa González, enfermera “yo soy sindicalista, yo tengo carné y estoy convencida de que necesitamos estar ahí, sí, pero hemos de cambiar, de otro modo. A veces creo que se prima sobrevivir y se olvida al trabajador”.

Los sindicatos también se evalúan

Las secciones sindicales no reconocen fallos en público pero internamente sí se preocupan y encargan a las universidades y expertos en relaciones laborales informes para analizar la situación. En uno de los últimos que encargó el sindicato UGT se les advertía de los puntos a los que deberían prestar atención. “Los sindicatos deben seguir actuando como grupo de presión lobbyng” pero la radiografía tenía en cuenta estos factores: el aumento del paro frente a la falta de servicios que aportan a los desempleados; las prácticas sindicales vistas como anticuadas que disuaden a los afiliados potenciales, en especial a los jóvenes; y la sensación de desconexión existente entre el sindicato y la realidad actual de la empresa.

España está a la cola de Europa en lo que a afiliación sindical se refiere. Según la última Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo hecha pública sólo el 15,8%de los trabajadores están afiliados a un sindicato. La diferencia es abismal si se compara esta cifra con países como Suecia, Dinamarca, Bélgica y Finlandia donde superan el 80% - en estos países el pago de subsidios y la formación las asumen los sindicatos -. Aún así sigue habiendo gran diferencia respecto a Eslovenia, Italia, Irlanda, Austria, o Portugal donde la cifra oscila entre el 25 y el 35%. Sólo en Francia y en Polonia hay menos afiliados que en España.

Ser del sindicato UGT supone un coste de unos 9 euros al mes. Pertenecer a CCOO, 11 euros mensuales, poco más de “tres cañas” según Francisco Naranjo, “sólo le doy este dato, somos más los afiliados a los sindicatos que a los partidos políticos”.

La crisis ha destapado una situación que pone contra las cuerdas a los sindicatos. Una población con más de 4 millones y medio de parados podría dejar de ser benevolente. La realidad coloca a los agentes sociales en una delicada balanza en la que habrá que ver qué pesa más, cuando esa balanza termine desplomándose a un lado o al otro de nada servirán las cifras y el la culpa la tienen los medios de comunicación.

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