El Gobierno dice que los conductores se ahorrarán 7,2 millones de euros y de 3,6 millones horas en concepto de desplazamientos

EUROPA PRESS

A partir de mañana ya no será necesario ir a Tráfico para renovar el carné de conducir, ya que las tasas que hay que pagar para hacerlo se podrán abonar en los propios centros en los que se supere el examen psicotécnico, según consta en el nuevo Reglamento de Centros de Reconocimiento que entra en vigor este lunes.

Con esta modificación, el mismo día que se apruebe el examen psicotécnico para renovar la licencia, si se tiene carné y no se ha agotado el saldo de puntos, el centro dará un documento provisional al usuario para que pueda seguir conduciendo durante 90 días hasta que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre envíe el carné definitivo al domicilio.

Hasta ahora, eran los conductores los que tenían que ir a Tráfico a pagar las tasas, aunque algunos centros ofrecían el servicio de desplazarse ellos mismos hasta Tráfico a cambio de una compensación económica. Con el nuevo cambio, todo se podrá hacer por vía telemática, así que, en teoría, los centros conectados a la DGT no tendrían por qué cobrar una cantidad adicional por este trámite.

Además, los centros de reconocimiento tendrán que remitir por vía telemática al Registro de Conductores e Infractores los historiales clínicos en los que se apoyan los informes de aptitud psicofísica al momento de realizar el examen, por lo que el Gobierno podrá constatar que los informes son el resultado de "una exploración completa del estado de salud del afectado".

El nuevo reglamento, que llevaba varios años pidiendo el sector, termina con la dispersión normativa que existe en la actualidad sobre esta materia y simplifica los trámites administrativos que conlleva la exigencia del informe de aptitud psicofísica para poder obtener los permisos y licencias de conducción.

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UN OBÚS INESPERADO
"Público" le declara la guerra a Bono aireando sus tejemanejes
El diario que hasta dos días sacaba la cara por él y defendía su horadez siembra las dudas con una información que alimenta los rumores sobre el origen de las filtraciones.
El diario Público se desmaca este domingo del apoyo a Bono cuestionando el origen de su patrimonio.




El viernes, un día después de que el PP presentara ante la Fiscalía una denuncia contra José Bono, el diario Público salía en defensa del presidente del Congreso cuestionándose las pruebas aportadas por los populares.Que se limitaban, según el rotativo, a "las informaciones aparecidas en el diario La Gaceta".

Dos días después de aquello, el periódico de Jaume Roures, el que más está en la órbita del socialismo a día de hoy, ha sorprendido a propios y extraños con una información titulada Los Bono tienen seis millones en patrimonio. Que supone todo un obús contra el castellano-manchego y que hace preguntarse si, como se rumorea en los mentideros político-periodísticos madrileños, las filtraciones al diario de Intereconomía proceden de los propios socialistas.

En la noticia, el diario da cuenta de que la familia Bono ha adquirido en apenas una década -desde 2000- "9 viviendas, un local y 16 hectáreas". Estas últimas corresponden a la famosa Hípica Almenara. El periódico destaca, dejando entrever ciertas operaciones extrañas, que en el año 2000 los bienes familiares se limitaba a 3,7 hectáreas de suelo rústico y una vivienda en Salobre (Albacete), heredadas por Bono de sus padres; un piso de 137 metros en la colonia madrileña de Mirasierra; otro de 142 metros en Toledo y la casa familiar en Olías del Rey (Toledo), cuyos terrenos fueron comprados en 1995.

Público deja caer también las sospechas sobre la mujer del presidente del Congreso, a quien él sitúa como factótum de buena parte del patrimonio obtenido en estos años. "La esposa de Bono, Ana Rodríguez Mosquera, ha canalizado sus ingresos a través de la sociedad Ahorros Familiares Saja, que no repartió dividendos hasta 2008. Hípica Almenara nunca ha distribuido beneficios, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil. Dichas empresas aún no han presentado las cuentas del último ejercicio", destaca el diario.

E incluso da cuenta de la operación inmobiliaria "más inusual", que tuvo lugar en julio de 2006. Señala el periódico que ese mes la promotora Reyal Urbis, de Rafael Santamaría, "un empresario muy ligado a Castilla-La Mancha y amigo personal de Bono" -relata el rotativo-, y la sociedad Ahorros Familiares Saja acordaron una permuta inmobiliaria. Saja recibió dos áticos de lujo de nueva construcción en el municipio costero de Estepona (Málaga), cuya superficie techada suma 267 metros y que Reyal valoró en 925.000 euros. A cambio, la sociedad patrimonial de la familia Bono entregó a Reyal un piso de 136 metros cuadrados localizado en la madrileña colonia de Mirasierra y por el que el matrimonio Bono había pagado 35.000 euros (5.425.627 pesetas) en 1982. Las cuentas no cuadran, sin duda.

Y aún hay mucho más. Público sostiene que la permuta "está rodeada de incógnitas" y que las promotoras "difícilmente acuden a esa fórmula", menos todavía "en época de boom inmobiliario". "Además, no estaba aquí en juego el cambio de unos terrenos por otros, sino el de dos áticos de nueva construcción por un piso de segunda mano, con 25 años de antigüedad y situado en un bloque de viviendas", continúa el diario.

El periódico siembra dudas sobre la relación del propietario de Reyal y Bono. De hecho, cuenta, que Rafael Santamaría promueve en Yebes (Guadalajara) 10.000 viviendas en la llamada ciudad del AVE o Valdeluz, muy próxima a la parada del tren de alta velocidad. El proyecto, explica Público, "nació en 2001 y su construcción fue autorizada por una Junta de Castilla-La Mancha que entonces presidía Bono".

Además de hacerse eco punto por punto de las propiedades que ha venido desvelando La Gaceta, el rotativo de Roures cuenta que en el año 2001 el matrimonio compró dos parcelas rústicas con 10 hectáreas de superficie a las afueras de Toledo a través de la recién creada Hípica Almenara. Un año más tarde, hipotecaron las dos fincas más la casa que en 1995 habían comenzado a construir en Olías del Rey (Toledo), así como el piso de Mirasierra. En total, Bono declaró deudas durante 2001 por 1.027.738 euros. "Ese ejercicio, sus ingresos y los de su mujer ascendieron a 118.324 euros, según su declaración escrita. Hípica Almenara registró 14.859 euros en pérdidas. La hípica toledana de los Bono se vio completada en 2004 con la adquisición de otras 5,91 hectáreas". Otra cuenta que tampoco cuadra.

La traca final viene a través del hijo de Bono. Público destaca que José Bono Rodríguez tiene desde hace un mes un piso de 162 metros en la calle San Justo de Madrid, cerca del Palacio Real. Piso que, según el entorno del presidente del Congreso, costó 450.000 euros: es decir, el metro le salió a 2.777 euros. "Salvo que el inmueble esté destrozado, es imposible comprar en esa zona a dicho precio. Según el portal inmobiliario Idealista, el metro cuadrado en el centro de Madrid cuesta 4.090 euros", se cuestiona el diario.
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Políticos y periodistas, enemigos del pueblo

Políticos, periodistas, jueces y policías figuran ya en las encuestas como los más desprestigiados y rechazados por la sociedad española. Al ser profesiones de gran importancia y peso en el sistema democrático, su rechazo indica que el mismo sistema está siendo ya devaluado y cuestionado por los ciudadanos.

Tienen razón los españoles cuando desprecian a políticos y periodistas. Los primeros, con su mal gobierno, están llevando a España hasta el abismo, mientras que los periodistas silencian la información, los dramas y errores que afectan al partido con el que se sienten identificados. Las víctimas de esta sucia conspiración son los ciudadanos y la propia España. La verdad es que, cegados por el poder, envilecidos por los privilegios y entregados a la mentira y al engaño, gran parte de los políticos y los periodistas españoles se están convirtiendo en "enemigos del pueblo".

Al iniciarse la década de los ochenta, las encuestas señalaban a políticos, periodistas, jueces y policías como los profesionales más respetados y envidiados. Entonces eran considerados como "héroes" de la democracia. Hoy, cuando apenas han transcurrido tres décadas, esas mismas profesiones son las mas despreciadas y odiadas por los ciudadanos.

¿Que ha ocurrido en España para que el cambio en los criterios y valoraciones ciudadanas sea tan profundo?

Aquellas valoraciones del pasado eran el reflejo de una sociedad ilusionada que miraba el futuro con esperanza; las de hoy son los sentimientos de una sociedad frustrada, que se siente engañada y se lame las heridas.

Cansada de despreciarlos y de ser ninguneada, la gente está cambiando su desprecio por odio y mira ya a los políticos y a los periodistas como enemigos del pueblo y de la democracia. Y tienen razón porque políticos y periodistas son los principales culpables del drama actual de España, un país que ha traicionado la esperanza de sus ciudadanos y que ha convertido la democracia ilusionante que sustituyó al franquismo en una sucia y penosa dictadura de partidos políticos inútiles y culpables de que España avance hoy hacia el desempleo, la pobreza, la corrupción, el desprestigio y hacia su derrota como proyecto común de convivencia.

La gente siente que no está representada por los políticos y por los periodistas. Sólo los fanáticos y los que viven de ordeñar al Estado siguen siendo files a una política degradada y a un periodismo que ha abandonado la verdad y se ha vendido al poder. Pero quizás lo más grave de la situación es que los ciudadanos han perdido la confianza en los políticos y en los periodistas. No creen las promesas de los políticos, ni en sus explicaciones y recetas para solucionar los problemas, como tampoco creen en el mundo que describen los periodistas, ni en sus análisis, ni en su independencia, ni en la veracidad y honradez de sus opiniones. Para muchos ciudadanos, sobre todo los más honrados e informados, la mayoría de los periodistas y políticos españoles son miembros destacados de la odiosa cofradía de la mentira.

La frustración ha convertido a la España es hoy en un territorio abonado para la abstención electoral, el voto en blanco, el voto nulo, el desacato, la lectura de información en Internet y el desprecio a los profesionales que están más cerca del Estado, entre los que sobresalen políticos y periodistas.

Gran parte de los que antes se abstenían en las elecciones lo hacían por desinterés, pero la mayoría de los que hoy se abstienen lo hacen por rechazo a los políticos y al sistema degenerado. Del mismo modo, la gente ha dejado de comprar periódicos porque rechaza la mentira imperante en los medios y las rastreras alianzas entre el mundo mediático y el político.

Cada día son más los ciudadanos que no pueden sentirse representados por gente como Zapatero, Rajoy, Pedro Jota, Juan Luis Cebrian y otros muchos miembros de la nueva aristocracia democrática española. A todos ellos el pueblo los señala como traidores de la verdadera democracia y como culpables de haber prostituido el sistema.

La gente es menos ignorante de lo que políticos y periodistas creen. Saben, por ejemplo, que la vieja alianza entre la prensa y los ciudadanos, fundamental para la democracia, ha sido sustituida por una alianza bastarda y antidemocrática entre el poder político y los medios de comunicación, cuyas principales consecuencias han sido el blindaje de los políticos ante la opinión pública, la impunidad casi absoluta de los políticos, la renuncia a la verdad mediática y el intercambio de favores entre la casta política y los empresarios mediáticos, cuyas empresas editoriales se mantienen vivas gracias al dinero público y a los muchos favores que reciben del poder, a cambio de apoyos y propaganda.

Los ciudadanos, menos imbéciles de lo que los políticos y periodistas creen, contemplan con preocupación como están siendo pésimamente gobernados por una "casta" política que ha sustituido el "servicio público" y el "bien común" por una amalgama de intereses bastardos entre los que priman el enriquecimiento, la corrupción, el control del poder, el enchufismo, el clientelismo, los privilegios, el despilfarro y la marginación de los ciudadanos, mientras el país es empujado por las "élites" de la falsa democracias hacia el abismo.

Contra esa casta de malos políticos y periodistas, los ciudadanos reaccionan con la única arma que poseen: el boicot. Y, en consecuencia, cada día son más los que les desprecian, los que dejan de votarles, los que votan en blanco y los que se niegan a comprar periódicos y a ver o escuchar los noticieros de una televisión y una radio que han perdido la independencia y que están demasiado comprometidas con el poder.

Imagen: Manifestación en México DF

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