Artículo de José María Carrascal


Uno de los mayores misterios de la política española ha sido la popularidad que Zapatero ha conservado a lo largo de estos años pese a lo desastroso de su gestión.

Si nos ponemos a examinar su primer mandato y lo que lleva del segundo, nos damos cuenta de que nada de lo que pretendía lo ha conseguido, y lo que ha conseguido fue al elevado precio de dividir a los españoles.

Ni la negociación con ETA trajo la paz al País Vasco, ni los nuevos estatutos han articulado mejor España, ni las reformas educativas han mejorado la enseñanza, ni la Ley de la Memoria Histórica ha enterrado definitivamente a los muertos de la guerra civil, ni los matrimonios homosexuales, por no hablar de la nueva normativa para el aborto, encuentran el respaldo de la mayoría de la población.

Sin embargo, Zapatero ha sido el político mejor evaluado y no sabemos si sigue siéndolo. O sabe venderse mejor que gobernar o esa población es incapaz de evaluar a sus gobernantes. Pues en cualquier país democrático, Zapatero estaría catalogado, como Bush lo estaba a las mismas alturas en el suyo: como uno de los peores que había tenido el país a lo largo de su historia.
Como no creo que los españoles seamos más tontos que los demás pueblos -podemos ser más ignorantes, pero se trata de cosas distintas, hay ignorantes listísimos-, me he puesto a reflexionar sobre el caso llegando a una conclusión penosa, pero que explica perfectamente la situación en que nos encontramos:Zapatero nos gobierna apoyado en nuestros vicios, en vez de en nuestras virtudes, aunque no lo reconozcamos, porque tampoco es cosa como para enorgullecerse.
Mientras los gobernantes de los países punteros se apoyan en las mejores cualidades de su pueblo, Zapatero se apoya en las peores del nuestro: el resentimiento, la envidia, el tribalismo, la picardía, el dogmatismo, la soberbia, el no aceptar nunca que podemos habernos equivocado, el yo hago lo que me da la gana y el que venga detrás que arree, el no reconocer otros méritos que los propios o, todo, lo más, de los que piensan como uno y el disparar contra todo el que destaca constituyen los cimientos de la política de Zapatero desde que llegó a la Moncloa. Y los españoles, o al menos una buena cantidad de ellos, nos sentimos a gusto con él, aunque en nuestro fuero interno reconozcamos que no es la mejor. No voy a decir con ello que nos falten buenas cualidades. Pero el vicio es siempre más fácil de practicar que la virtud y si nos gobierna alguien que nos marca ese camino, no tenemos el menor inconveniente en seguirle.. Durante los últimos cinco años, en España se han juntado el hambre con las ganas de comer, o más exactamente, la peor política con nuestros peores instintos.
Todo cuanto ha hecho el gobierno ha sido para fomentar éstos: El derroche, la holgazanería, la irresponsabilidad, la chapuza, y a castigar el ahorro, la frugalidad, el esfuerzo, el trabajo o el estudio concienzudos. Desde las jubilaciones anticipadas a facilitar el pase de un curso a otro con un montón de asignaturas pendientes, pasando por las peonadas falsas, los permisos múltiples y bien remunerados -que se lo pregunten a Garzón-, la multiplicación de fiestas, el dispararse del gasto a todos los niveles, con el consiguiente endeudamiento. Un PER extendido a toda España ha sido la política de Zapatero. El subsidio como vehículo de la «calidad de vida» tanto en pueblos como en ciudades, en la vida laboral como en la jubilación, en las aulas como en los negocios, haciéndolo todo más fácil, menos trabajoso. ¿Cómo no íbamos a estar de acuerdo con ello? ¿Cómo no íbamos a aprobar la gestión del hombre que nos ofrecía un país donde se ataban los perros con longanizas?
Lo malo es que tal país no existe. Mejor dicho, puede existir durante un periodo de tiempo, pero cuando se acaban las longanizas, se acaba todo. Y a nosotros se nos ha acabado con la crisis económica que ha dejado al descubierto el mundo falso en el que hemos vivido durante los últimos años, la escasa preparación que tenemos, tanto a nivel personal como gubernamental,para afrontar los desafíos que tenemos delante. Los españoles y los muy diversos gobiernos que tenemos sabemos muy bien gastar, pero no sabemos economizar. Nos hemos olvidado de qué es eso. Como nos hemos olvidado del esfuerzo, de la laboriosidad, de la obra bien hecha y del afán de superación, completamente ignorados durante la última etapa, en la que la forma de ganar dinero era comprar -a crédito- un piso y venderlo dentro de dos años por el doble precio. Más grave todavía ha sido el ataque sistemático que ha sufrido la excelencia en nuestro país de un tiempo a esta parte. No era ya la mofa habitual al empollón de la clase por parte de sus condiscípulos. Era una política metódica, perfectamente planeada contra el que destacaba en cualquier profesión o actividad.
El mérito se ha convertido entre nosotros en un estigma, mientras la mediocridad es un valor social.España es hoy el país más vulgar, más cutre, más ramplón de todo nuestro entorno, como se comprueba abriendo la televisión, no importa el canal, o escuchando cualquier debate político, sea en el Congreso, sea en el último ayuntamiento. Y esto ocurre precisamente cuando se necesita más que nunca gente preparada, gente emprendedora, gente con ideas, gente capaz de competir en un mercado mundial donde han surgido países que se han plantado en la más sofisticada tecnología de un salto, como Corea del Sur o Finlandia. Y ya verán ustedes cuando los del Este de Europa se quiten de encima la mugre que les queda de cuarenta años de comunismo.
¿Qué ha hecho nuestro gobierno ante ello? Pues este gobierno que no fue capaz de prever la crisis, o no quiso verla, se encuentra paralizado ante ella. Fíjense ustedes que la única respuesta que Zapatero sabe dar cuando sus medidas no surten efecto es decirnos «No se reducirá la protección social». O sea, lo de siempre. De decirnos lo que realmente hay, de llamamientos al sacrificio, a la laboriosidad y tomar el toro por los cuernos, nada de nada.Su última remodelación de Gobierno no hace más que abundar en lo existente. No hay figuras que destaquen en él, sino fieles seguidores de la voluntad del jefe.
No se nos anuncia un cambio de línea, sino un cambio de ritmo. No se reconocen los errores cometidos, sino que se insiste en la bondad de lo hecho hasta ahora. Y sin esas tres cosas, la introducción de independientes en el gabinete, el echar mano de gente capacitada en vez de meros clones del jefe y el reconocimiento de lo que se ha hecho mal, con propósito de enmienda, no hay enmienda posible. O sea, que seguiremos empeorando.
Esto es lo que hay. Mejor dicho, lo que no hay. Suele decirse como consuelo que una crisis es una oportunidad para desprenderse de todo lo inservible y renovarse a fondo. Aquí, la única renovación que hemos tenido es la del vestuario extravagante de la Vicepresidenta Primera por el más discreto de la segunda. Por lo demás, las mismas caras, los mismos gestos, los mismos eslogan, los mismos planes y las mismas promesas de que la recuperación está más o menos próxima. Desde esta perspectiva, incluso la galbana de Solbes nos parece menos peligrosa que el activismo de su sucesora, por lo que puede multiplicar el gasto sin arreglar las cosas. En el resto, todo lo mismo, excepto que a Pepiño Blanco se le llama José y se pone ahora corbata.
Lo único que puede cambiar es la actitud de los españoles. El cómodo estilo de gobernar de Zapatero está ya dañando a bastantes de nosotros y amenaza con dañar a cada vez más. ¿Vamos a seguir considerándole el mejor de nuestros gobernantes posibles? Las encuestas, esos espejos, nos lo dirán. Aunque no serán un espejo de él, que conocemos de sobra.
Será nuestro espejo: ¿Preferimos seguir la senda de nuestros vicios o de nuestras virtudes?

José Mª Carrascal.

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La Guardia Civil detiene a tres abogados y siete personas más relacionadas con los presos

Los abogados Jon Enparantza, Iker Sarriegi y Arantza Zulueta fueron detenidos por la Guardia Civil cuando se encontraban en sus despachos. El operativo que sacudió Gipuzkoa y Bizkaia también se salda con el arresto de dos ex presos políticos vascos, así como familiares de represaliados. En total, diez personas incomunicadas por Grande-Marlaska.

Gara

Diez ciudadanos vascos se encuentran desde ayer incomunicados en manos de la Guardia Civil. Fueron apresados, por orden del juez de la Audiencia Nacional española Fernando Grande-Marlaska, en Bizkaia y Gipuz- koa. Las filtraciones les imputan delitos de "integración" o "colaboración" con ETA pero sus identidades arrojan otra realidad: los detenidos son ex presos políticos vascos, familiares de represaliados y abogados que les atienden. El movimiento pro-amnistía concluye ya que nos encontramos ante "un ataque a la defensa y la solidaridad hacia el Colectivo de Presos Políticos Vascos".

El operativo arrancó al mediodía y de forma simultánea en Bilbo y Hernani. En esta última localidad eran los abogados Jon Enparantza e Iker Sarriegi los arrestados por el instituto militar español. Ambos se encontraban trabajando en el despacho de abogados que comparten, cuando decenas de agentes de la Guardia Civil se personaban en el mismo.

El resto de letrados que trabajan en el bufete tuvieron que abandonar su lugar de trabajo, pero antes fueron obligados a permanecer contra la pared mientras que los agentes procedían a acceder a todas las oficinas de la sede sin presencia de la secretaria judicial ni del decano del Colegio de Abogados -testigo obligatorio para registrar el despacho de cualquier abogado-.

Una de las compañeras de trabajo de Enparantza y Sarriegi indicaba a GARA nada más abandonar la sede que los agentes de la Guardia Civili entraron en el despacho sin mediar palabra ni mostrar orden alguna, e insistió en que en un primer momento los seis abogados que se encontraban en el local fueron identificados y colocados contra la pared durante casi media hora, sin conocer siquiera el motivo de la irrupción policial.

Hasta que no se personó la secretaria judicial, media hora después, no supieron que la orden de arresto iba dirigida contra Enparantza y Sarriegi. En ese momento, los letrados donostiarras fueron separados de sus compañeros e incomunicados.

Fue la secretaria la que mostró la orden de entrada y de registro, que sólo daba acceso a los despachos de los dos abogados arrestados, así como a las zonas comunes del bufete. Pero, en declaraciones a GARA, el resto de abogados denunciaron que antes de eso los agentes accedieron a todos los cuartos grabando imágenes de los mismos, pese a las protestas de los letrados retenidos.

Los abogados hicieron constar esta denuncia en el informe de la secretaria judicial y tras ello tuvieron que abandonar la sede, ubicada en la calle Antzuola.

Entre cámaras de televisión, los familiares y amigos de los arrestados hicieron una larga guardia con el objeto de mostrar todo su apoyo y ánimo a Enparantza y Sarriegi. El registro del despacho finalizó a las 22.15 y la Ertzaintza cargó contra la gente congregada, hiriendo al menos a una persona.

Asimismo, desde el movimiento pro-amnistía informaban de que una borda de los padres de Enparantza también era registrada en Donostia.

Los medios se "anticipan"

Los arrestos de la abogada Arantza Zulueta y la ex presa política vasca Naia Zuriarrain se produjeron en Bilbo. La Guardia Civil se presentó en el despacho de abogados de la calle Elkano, en el que trabajan ambas, pasadas las 12.00. Prácticamente a la misma hora las agencias de información daban cuenta de la detención de cuatro letrados en Hernani y la capital vizcaina, aunque no precisaban identidades. Algunos medios de comunicación llegaron incluso antes que los agentes del instituto armado al lugar, dejando en evidencia el carácter mediático y propagandístico de la operación. En octubre del año pasado ocurrió algo similar con Joseba Agudo, al que vincularon con la operación y cuya detención y registro del despacho fue anunciada por los medios antes de que se realizara.

Al igual que ocurriera en Hernani, los agentes no presentaron ninguna orden y obligaron al resto de letrados a abandonar el despacho, dando comienzo a un registro que se prolongó durante horas. La calle permaneció cortada con un inusitado despliegue policial en el que participaron ocho patrols de la Guardia Civil. La presencia de cámaras de televisión y fotógrafos también era notoria. La vivienda de Zulueta en Lemoiz y el domicilio familiar de Zuriarrain en Deustua fueron también inspeccionadas al mismo tiempo.

En Gernika se detuvo, pasadas las 12.30, a José Luis Gallastegi, responsable nacional de la sección de Pesca de LAB y ex preso político vasco. Según comunicaron a GARA, guardias civiles de paisano entraron en la sede del sindicato abertzale y se lo llevaron sin mostrar la orden de detención. Se limitaron a decirles que estaba acusado de "colaboración" con ETA.

Carga de la Ertzaintza

Ya por la tarde era la vivienda de Gallastegi, en Lekeitio, la registrada por el instituto militar. Como ocurriera en la mayoría de los registros, los guardias civiles contaron con la estrecha colaboración de la Ertzaintza, que en Lekeitio, según indicaron a este diario, no dudó en cargar contra los que protestaban ante la vivienda de Gallastegi.

La detención de Erramun Landa fue difundida también sobre el mediodía. Al parecer había sido arrestado en Bilbo, aunque no especificaron dónde.

El séptimo arresto se llevó a cabo poco antes de las 13.00. Saioa Agirre fue detenida en la escuela Zipiriñe de Sopela. La vecina de Zornotza estaba impartiendo clase a niños cuando agentes de la Guardia Civil se presentaron en el centro y aseguraron a la dirección de la escuela que querían hablar con la joven "por un tema personal". Ante la insistencia de los efectivos del cuerpo militar de ver a Agirre cuanto antes, y pese a que quedaban diez o quince minutos para finalizar la clase, la directora y otros trabajadores acudieron al aula de niños y niñas de tres años donde estaba la joven. Al comunicarle que los guardias civiles no tenían orden de detención, Agirre se negó a salir. Fue entonces cuando los militares dijeron que sí tenían el requerimiento judicial, y tras mantener su negativa a explicar las razones insistieron en reclamar la presencia de la joven, que finalmente salió de la clase.

Saioa Agirre, compañera de un preso político vasco, fue retenida en Aulesti y trasladada por la Guardia Civil a un monte a finales del pasado año. Fue sometida a interrogatorio y en una entrevista con GARA denunció que le dijeron que "algún día iba a tener un susto".

La Guardia Civil la trasladó después hasta Zornotza, donde registraron su vivienda, así como la de sus padres.

El arresto de Juan Mari Jauregi tuvo lugar sobre las 13.40. Agentes del instituto militar se personaron en su vivienda, ubicada en el barrio donostiarra de Egia, y en la que se encontraba solo. El registro se dilató hasta pasadas las 18.30, y además del domicilio registraron el trastero contiguo, en el que los vecinos guardan sus bicicletas. Testigos del registro indicaron a GARA que fueron cerca de 300 los vecinos que se congregaron en los alrededores del domicilio para arropar a Jauregi.

En la capital guipuzcoana también fue arrestado Asier Etxabe, sin que especificaran más detalles sobre su arresto.

La última detención tuvo lugar en Usurbil. El ex preso Joxe Domingo Aizpurua fue apresado en su domicilio, ubicado en Zubieta, y tras el registro de esta vivienda lo trasladaron a la casa familiar, donde ahora reside su hermana. Allegados de Aizpurua denunciaron la actitud "prepotente" de la Guardia Civil por golpear a dos sobrinos del arrestado, además de llevarse hasta el dinero que la hermana de Aizpurua tenía en su mesilla de noche.

Colegio de Abogados

Las fuentes "antiterroristas" insisten en que la operación está vinculada con unos supuestos documentos incautados en el arresto de Xabier López Peña, el 20 de mayo de 2008. Cabe destacar que Zuriarrain recobró su libertad tan sólo un mes antes, cuando fue expulsada del Estado francés tras cumplir una condena de seis años. Joxe Domingo Aizpurua, por su parte, estaba entonces en la cárcel, ya que no recuperó su libertad hasta el pasado mes de diciembre, tras cumplir una condena también de seis años.

La abogada Ainhoa Baglietto compareció por la tarde ante su despacho, que estaba siendo registrado. No quiso entrar a valorar "filtraciones periodísticas interesadas", pero sí mostro su preocupación ante el trato que puedan padecer sus compañeros en manos de los agentes de la Guardia Civil.

Informó de que están realizando gestiones con el Colegio de Abogados para que se haga eco de esta preocupación y para que esta institución haga suya la denuncia y exija el fin de la incomunicación.

Rueda de prensa

A las 17.30 de esta tarde el frontón del barrio donostiarra del Antiguo acogerá una masiva rueda de prensa para denunciar este operativo. Estarán familiares de los arrestados, así como abogados.

Ertzaintza

Además de arropar a la Guardia civil en la mayoría de los registros, la Ertzaintza arrestó durante la tarde de ayer a dos jóvenes en Bilbo y Lekeitio. Al primero lo acusan de realizar pintadas y al segundo de "lanzar piedras contra la Guardia Civil".

Registros

Los despachos de abogados ubicados en Hernani y Bilbo, en los que se produjeron las detenciones de Iker Sarriegi, Jon Enparantza y Arantza Zulueta, fueron registrados por los agentes de la Guardia Civil durante más de diez horas.

Denuncian que el objetivo son la "solidaridad y defensa" de los presos

La operación policial llevada a cabo ayer por orden del juez de la Audiencia Nacional española Fernando Grande-Marlaska tendría como objetivo arremeter contra la "solidaridad" y la "defensa" de los derechos de los presos políticos vascos, en opinión del movimiento pro-amnistía.

En una nota enviada a los medios después de confirmarse las identidades de los detenidos, resaltaron que entre las diez personas arrestadas se encuentran varios ex presos políticos vascos, abogados que ejercen sus defensas y familiares de los prisioneros.

El movimiento pro-amnistía también mostró su solidaridad con los arrestados y su preocupación sobre el trato que puedan recibir en comisaría. Según recordó, en las últimas operaciones policiales ordenadas por Grande-Marlaska y llevadas a cabo por la Guardia Civil los testimonios de tortura han sido "graves".

Desde el organismo antirrepresivo relacionaron la operación policial con la situación política y censuraron que, mientras en Euskal Herria se están dando "pasos" para iniciar un "proceso democrático", el Gobierno español responde con la "represión". En su opinión, "está claro que el Estado ha leído bien los movimientos políticos que se están dando en Euskal Herria. Pretenden evitar una solución política y por eso utilizan la represión política". En este sentido, subrayaron que "la calle es el lugar para responder a la represión".

La izquierda abertzale de Donostia también aludió al contexto político actual en el comunicado que remitió a los medios y denunció que el Estado español ha vuelto a "atacar" mediante las detenciones de diez ciudadanos vascos la "voluntad" mostrada por la izquierda abertzale de impulsar un "proceso democrático".

Según señalaron, es necesario articular un "muro popular amplio y plural" para hacer frente a las vulneraciones de derechos que realiza el Estado. Citaron como ejemplo lo ocurrido con la absolución de los cinco directivos de "Euskaldunon Egunkaria" ya que, a su juicio, constata que es posible responder a los "ataques" mediante la presión popular y generar un "coste político".

LAB censuró también la operación policial y recordó que dos de los arrestados han sido delegados del sindicato abertzale. Se trata de Juan Mari Jauregi, delegado sindical durante años y en la actualidad miembro del área de pensionistas, y José Luis Gallastegi, responsable nacional de pesca. LAB afirmó que el objetivo de la operación policial es acabar con el "apoyo" y el "trabajo" en favor de los presos. "Nos encontramos ante un nuevo ataque contra Euskal Herria y los ciudadanos vascos; una vez más quieren acallar las reivindicaciones a favor de una solución democrática con la criminalización".

Asimismo, criticó el hecho de que Gallastegi fuera detenido en la sede del sindicato en Gernika sin presentar ninguna orden y mostró su preocupación por el trato que puedan recibir los detenidos durante el periodo de incomunicación.

Por su parte, Aralar se limitó a pedir en una breve nota que se respete la presunción de inocencia de los detenidos y reivindicó la necesidad de alcanzar la paz para "finalizar con el sufrimiento".

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El tiempo de las capuchas terminó»

Tres históricos del sindicato «clandestino» reviven los orígenes de la AUGC en Badajoz

22.04.10 - 00:09 -

Candi Alzás se «casó» con la Guardia Civil hace 25 años. Esposa del guardia Joaquín Albarca, esta mujer fue durante años la portavoz autorizada de los más de 1.500 agentes extremeños que se sentían representados por el Sindicato Unificado de la Guardia Civil (SUGC). Ella no tuvo que usar la capucha, pero sí vivió durante años con la certeza de que era seguida por el servicio de información de la Guardia Civil. «En lugar de investigar a los terroristas, se dedicaban a seguirnos a nosotros», lamentaba ayer Candi en presencia de varios asociados.
De esas experiencias y otras muchas habla la exposición que acaba de inaugurarse en el Museo de la Ciudad 'Luis de Morales'. Podrá visitarse hasta el próximo domingo y muestra en una docena de paneles la historia de lo que hoy se conoce como Asociación Unificada de Guardias Civiles (primero fue el SUGC y más tarde COPROPE).
AUGC puede presumir en 2010 de que sus reivindicaciones son escuchadas por los mandos de la Guardia Civil y los responsables políticos, pero no hace demasiados años los representantes de esta asociación eran perseguidos a sol y a sombra. «El caso más representativo en Extremadura lo padeció nuestro compañero Manuel Linde Falero, que fue expulsado del Cuerpo tras salir a cara descubierta en una rueda de prensa celebrada en Mérida a comienzos de la década de 1990», recuerda Albarca.
Aquella aparición le costó cara a este pacense destinado en el puesto de Alconera. «Ellos no podían hacer declaraciones, a mi marido le habría pasado lo mismo si hubiese hablado en público, por eso en la primera reunión que se celebró en Badajoz me propusieron que asumiera esa función», dice Candi.
Ese primer encuentro se celebró en el Complejo Alcántara y muy pronto se formó el grupo que impulsó la puesta en marcha de la AUGC en Badajoz. «Las presiones eran tremendas, sobre todo para los que estábamos en la Comandancia de Badajoz. Parecía que éramos unos apestados -reconoce Francisco García Grajera-. Creo que soy el único Guardia Civil de España que nunca ha cobrado productividad».
«Un año dieron una gratificación que llegó a todos los agentes. Es lo que nosotros llamábamos una 'bufanda'. Era de unas 45.000 pesetas y la recibió todo el mundo menos los siete directivos de la junta directiva de la AUGC en Badajoz», remacha Albarca.
A pesar de todo, estos dos guardias civiles reconocen que jamás tuvieron que taparse la cara para representar a sus compañeros. Eso sí, en alguna ocasión llegaron a citarse en San Isidro con el periodista Fernando León para que pudiera tomar nota de sus reivindicaciones sin que los descubrieran. «Los encuentros con la prensa se convocaban con una hora de antelación, nos la jugábamos de verdad».
Aunque no siempre recibían el mismo trato. En cierta ocasión, un agente del servicio de información de la Guardia Civil sorprendió a un componente de la AUGC realizando una pintada. «Afortunadamente era un amigo suyo y de aquello no se enteró nadie», confiesan agradecidos.
Ese sentimiento de apoyo también lo sintieron cuando el antiguo párroco de Suerte de Saavedra, José Carracedo, les ofreció un salón de la parroquia para que pudieran reunirse. «Durante los primeros años la tensión era máxima, después de las reuniones íbamos a trabajar acojonados», apunta Grajera.
Con el paso de los años, la situación se ha normalizado. La prueba está en que la delegada del Gobierno en Extremadura había anunciado su presencia ayer en la exposición. Al final no pudo ir por problemas de agenda, pero ese gesto era impensable 15 años atrás.
Quien sí asistió fue el secretario general de la Delegación del Gobierno, Manuel Nieto. Tampoco faltaron la concejala de Cultura, Consuelo Rodríguez Píriz, el portavoz de IU, Manuel Sosa, ni los representantes del Sindicato Unificado de Policías y de Usicaex.
Esas presencias hablan del reconocimiento que tiene la AUGC, compuesta por unos 1.700 socios en una región con 2.700 guardias civiles. «Uno de los objetivos que perseguimos es que se equiparen nuestros derechos con la Policía Nacional y otros cuerpos de seguridad», indicó Juan Ruiz Sierra, secretario de AUGC en Badajoz.
Para lograrlo, AUGC tenía previsto manifestarse mañana frente a la Delegación del Gobierno, una protesta que han suspendido tras saber que estudiarán su petición. «El tiempo de las capuchas terminó. La Guardia Civil ha cambiado mucho, pero la culpa del cambio la tiene la pelea que hemos mantenido. Si no nos hubiéramos movido, seguiríamos igual», concluyó Alzás.
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